LaCharca Revista Cultural PRIMAVERA 2016. Número 10. | Page 20
Ray’s laugh II. Richard Billigham.
nes. La transfiguración espacio-temporal que conlleva la exteriorización de
los aspectos más íntimos y familiares
del sujeto actúa como esa disrupción
necesaria para acabar con la condición
de invisibilidad a la que están sometidas las imágenes, cuya común aceptación no es más que el resultado de la
banalización y espectacularización de
las mismas, que constituyen las propiedades necesarias para paliar su intrínseca crueldad y que hacen mermar
a su vez nuestra capacidad de reacción
ante lo proyectado.
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Frente a esta situación de anestesia, el
espectador precisa que lo empujen a
abandonar su autocomplacencia, y eso
solo puede hacerlo el arte más discrepante y perturbador, es decir, el arte
que transfigura el ámbito de pertenencia de los discursos al exponer, de forma pública, en su más pura abyección
—en el sentido que le otorga al térmi-
no Julia Kristeva —, todo aquello que
conforma el discurso vital del sujeto y
que pertenece a su más estricta privacidad y cotidianeidad.
Será por tanto de lo familiar, lo doméstico, lo cotidiano exteriorizado a
través del discurso autobiográfico, de
donde surja la ruptura de lo espectacular, y por ende, la polémica escopofílica, al dar visibilidad a aquel reducto
del sujeto más próximo a la realidad
—también a lo real— del mismo que
debido a su condición límite hace de
la imagen una realidad controvertible.
La tipología artística derivada de esta
total exposición de la realidad tout
court del sujeto, carente de todo empaste simbólico, genera ciertas posiciones críticas con respecto a lo hegemónico al alejarse, de forma radical,
de la representación alusiva de la realidad en detrimento de una exposición