LaCharca Revista Cultural PRIMAVERA 2016. Número 10. | Page 19
al dadaísmo, al pop y al body art, así
como en los happenings, no fue hasta el movimiento feminista —con la
máxima de “lo personal es político”
— cuando irrumpieron aspectos pertenecientes al ámbito de lo cotidiano,
lo familiar y lo ordinario, en clave puramente autobiográfica. Tales ámbitos,
hasta entonces ignorados por la tradición política a consecuencia de su
pertenencia al ámbito de lo privado —
de lo infraordinario — se despliegan
ahora en la esfera de lo políticamente
discutible o contestable.
En efecto, en contra de teorías postestructuralistas que aclamaban los
beneplácitos del artificio, la mascarada,
el simulacro y la construcción performativa del yo, se impone, según Jean
Baudrillard, un distanciamiento de lo
ilusorio promovido por la emergen-
cia del documentalismo, las estéticas
relacionales y la acción política. Este
distanciamiento implica, de forma irremediable, una aproximación a lo que
Miguel Ángel Hernández-Navarro ha
calificado como un art-verité. es decir,
un arte de la realidad “que pretende
alejarse del mundo del arte para acercarse al mundo real, al espectador real,
un arte de la vida cotidiana que se eleva sobre el mandato de la experiencia
y el acercamiento a las cosas mismas:
experimentar el mundo”.
Esta renovada pasión por la realidad,
otrora postergada por su componente en extremo cruel, y radicada en la
cotidianidad del sujeto se presenta, en
palabras de Pedro Alberto Cruz, como
una “política de la interferencia” que
alteraría el aparente clima de consenso al que se ven sometidas las imáge-
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Ray’s laugh I. Richard Billigham.