LaCharca Revista Cultural PRIMAVERA 2016. Número 10. | Seite 15
Cualquier cosa está ahí para inspirarte.
El artista debe permanecer como una
esponja, abierto a cualquier estímulo.
Para mí, lo más sincero es hablar de
uno mismo, y de la propia experiencia.
Hablar de lo colectivo, de la historia o
la política, de temas que se salen de tu
radio de acción, siempre me ha parecido demasiado pretencioso. Aunque
bueno, supongo que otros dirán que
hablar de uno mismo es egocéntrico,
no se puede contentar siempre al espectador.
Pero hay muchas formas de hablar de
uno y de empatizar con el mundo exterior, de vincular la experiencia propia con la de otro tendiendo un puente en el que siempre habrá alguien al
otro lado para recibirte.
Con respecto a mi proceso creativo,
hay una fase muy larga de investigación
primero, de reflexión. Invierto más
tiempo en pensar el proyecto que en
ponerlo en práctica. Para mí, una vez
proyectado, el trabajo está casi hecho.
Excepto ahora, que estoy dibujando y
el proceso de materialización se alarga más en mi caso que con la pintura.
Aquí ese proceso es más lento y eso
me obliga a estar más concentrada, de
modo que las ideas siguen brotando
como en la primera fase. El acto de
pintar me resulta mucho más dinámico.
La anamorfosis se ha convertido en la seña de identidad de tus
obras. ¿Cómo llegas a ella? ¿Qué
posibilidades te ofrece?
Llego a ella a partir de mi tesis doctoral, al plantear el espacio como mate-
ria artística y no como mero contenedor pasivo. También es determinante
el cuadro de Los embajadores de Hans
Holbein. Al final es casi imposible crear
algo que no recuerde a otra cosa, y la
creatividad también consiste en crear
nuevas fórmulas con ingredientes antiguos.
Además, la anamorfosis implica otros
factores que para mí son importantes
en el arte en general, como el no ofrecer una imagen que puedas leer instantáneamente sino que conlleve un
recorrido visual e incluso espacial, que
necesite de una lectura más detenida y
un mensaje que no sea unidireccional.
En una de tus series, Doppelgänger, tratas el tema del desdoblamiento de la personalidad
a través del retrato de personajes decimonónicos que parecen
salirse del cuadro de un modo
retorcido. Háblanos un poco de
esos personajes y de la idea que
se esconde tras esta serie.
Esta serie surge de la importancia de
la literatura en mi vida; es un modo
de homenajear a esos escritores que
me han ayudado a crecer y algo que
siempre me ha fascinado es la figura
del doble que comienza a aparecer en
la literatura del siglo XVIII y XIX y que
más tarde aparece también en el cine,
como es el caso de algunas obras de
David Lynch o David Cronenberg.
Me interesa la idea del doble porque
habla de esa ambivalencia o de esa
polaridad que está presente en cada
uno de nosotros, esa lucha interior de
fuerzas opuestas a la que yo creo que
todos nos enfrentamos con bastante
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