LA MARIOLOGÍA DE LA MADRE ÁGREDA ANTONIO MARIA ARTOLA, CP | Page 140

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Vaticano II”.
Con esta reserva ¿ qué queda de la solemne declaración de ausencia de errores doctrinales, de la declaración esencial de la parte primera?
La sorpresa sube de punto al analizar el contenido de la primera objeción. El contraste con la figura de la Virgen es una objeción muy vaga. Además, de difícil verificación. Lo que la Sagrada Escritura presenta como figura de la Virgen se reduce prácticamente a la maternidad divina. Del resto de su vida no da el NT ninguna figura pasablemente completa. Es una figura mariológica muy arcaica la que presenta el NT. Solo entran en juego los Evangelios de la Infancia y Gal 4, 4. El resto de los textos bíblicos es de un contenido difícilmente reductible al sentido literal bíblico. Son los episodios de Caná y las palabras de Jesús en la Cruz. Con este material tan fragmentario ¿ se puede pronunciar un dictamen global de contrastes en la presentación global de la figura de la Virgen?
La única explicación aceptable es que la palabra“ contraste” no se toma en su sentido fuerte de contradicción. Y en ese caso, la acusación estaría ya de antemano desechada por la declaración de ortodoxia total.
La objeción de la incompatibilidad es más fuerte. Pero la respuesta es la misma. La expresión, o se toma en su sentido fuerte de“ contradicción insalvable”, o tiene un valor débil de simple“ diversidad de enfoque”. El sentido fuerte chocaría con el principio universal puesto en la parte primera sobre la ausencia de errores doctrinales.
4-El motivo para negar el nihil obstat
Pero lo más perturbador es lo que se afirma sobre la finalidad que persigue la negación del nihil obstat. Tal concesión“ comporterebbe una