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La Mariología de la Madre Ágreda
La MCD y los Evangelios pertenecen a una misma tradición de fe, y solo en esta totalidad se puede entender el verdadero sentido de las coherencias o contradicciones entre ambos. Por eso, después de los estudios históricos de los últimos tres siglos, ya no se plantean las relaciones entre la MCD y los Evangelios en términos de contradicción sino de contrastes.
3- Contradicciones y contrastes.
Gracias a las sabias investigaciones de R. Guardini estamos en condiciones de intentar una interpretación de las relaciones entre la imagen de María en los Evangelios y la MCD desde la categoría filosófico-teológica del
169 contraste.
Ante todo, el contraste pertenece a un ámbito de comprensión en que se atiende a la totalidad de las unidades vivas y orgánicas. Dentro de esa unidad y totalidad orgánica, es donde surgen las diferencias que no son
170 contradicciones sino tan solo contrastes.
Tratando de codificar los contrastes, R. Guardini enumeró los siguientes en el orden transcendental: semejanza-distinción, unidad-multiplicidad.
Aplicando estas distinciones al caso de la MCD en sus relaciones con los Evangelios, lo primero que se debe hacer es superar la mirada condenatoria de quien enfoca esas relaciones desde la oposición entre dos realidades en
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Para el tema ver El contraste y su significación en la vida humana, por Alfonso López Quintás, como estudio introductorio a la obra de R. GUARDINI. El contraste. Ensayo de una filoso a de lo viviente concreto. Traducción española del mismo autor, publicada en BAC 566, Madrid l996, pp. 11-58.
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La fatalidad que lleva a plantear determinados problemas de comprensión a base de contradicciones, cuando solo se dan contrastes, la expuso G. Thibon cuando sentenció: Uno de los signos cardinales de la mediocridad de espíritu es ver contradicciones allí donde solo hay contrastes”( G. THIBON, El pan de cada día. Rialp, Madrid, 1952, p. 63).