LA MARIOLOGÍA DE LA MADRE ÁGREDA ANTONIO MARIA ARTOLA, CP | Page 128

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La Mariología de la Madre Ágreda
misma hace la M. Ágreda constatamos que también en este orden de cosas es ineludible la existencia de una diferencia y polaridad conforme a las leyes hermenéuticas de la alteridad y de la inmanencia. La Biblia es un texto autónomo, y la M. Ágreda la lee y entiende desde sí, y desde sus condiciones espacio-temporales que hacen de su lectura un hecho inmanente de adaptación personal y cultural.
Este hecho elemental nos lleva a plantear en su adecuado nivel hermenéutico las condiciones de la polaridad entre la MCD y sus fuentes bíblicas.
La historia de la recepción de la MCD descubre que este problema de la polaridad entre la imagen de la Virgen que se contiene en la MCD y las fuentes evangélicas de la misma, afloró nada más publicarse el libro en 1670. Denunciado a la Inquisición española, los detractores de la obra la creyeron errónea, por tanto, inconciliable con la auténtica doctrina mariana de la Iglesia. En esta perspectiva la polaridad hermenéutica entre ambos textos fue
165 comprendida como divergencia errónea, y una polaridad de contradicción. El conflicto se saldó con un final francamente favorable, toda vez que el proceso terminó en la más incondicional absolución. No sucedió lo mismo con la Inquisición Romana, la cual puso el libro de la M. Ágreda en el Índice de los libros prohibidos, si bien fue muy pronto sobreseída la sentencia y, por fin,
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Tres siglos de estudios históricos han clarificado mucho este extremo. En efecto, actualmente, no se puede ya acusar a la MCD de estar en contradicción con la fe católica. Esto no quiere decir que todos los problemas de la relación entre la imagen de la Virgen en la MCD y los Evangelios hayan quedado aclarados. En una reciente comunicación de la Secretaría de Estado del S. S. al P. Postulador OFM se declara que la MCD está exenta de verdaderos errores doctrinales y herejías. Pero allí mismo se plantea el problema de las relaciones entre la MCD y los Evangelios, desde el punto de vista de los contrastes, pues afirma que la imagen de la Madre de Dios según la M. Agreda, contrasta con la que ofrece la Sagrada escritura. Esta declaración es de un verdadero valor histórico, pues se libera a la MCD de la acusación de errores y herejías, y se limita el ámbito de la polaridad entre ella y la Biblia al nivel de los contrastes.