La Hermenéutica“ In Spiritu”, en la MCD
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divina( MCD, II, n. 158, 425, 725, 736). En esa altura de la luz divina, no había sentido duda ni vacilación alguna sobre la verdad de lo que conocía( III, Intr. 5). A veces no se le daban a conocer los términos exactos para la redacción( MCD, I, n. 24), pero en todo momento la misma Virgen María actuaba cuando ella buscaba( MCD, II, n. 1003, 1004) las expresiones, sin que ella se apercibiera de ello( MCD, I, n. 24).
La iluminación divina no fue don de una sola ocasión al comienzo de la redacción del libro( MCD, II, n. 1513) sino que se mantuvo a todo lo largo de la actividad literaria, con continuas renovaciones de la intervención divina iluminadora( MCD, II, n. 12-13) de modo que el resultado fue una obra toda ella escrita con luz divina( MCD, III, n. 189, 659, 725). Nada extraño, por tanto, que
162 la obra recibiera la aprobación de Dios en persona. No fue producto de meditaciones humanas o contemplaciones piadosas; ni fruto de estudio que tuviera en cuenta las opiniones de los doctores o ciertas conjeturas humanas( MCD, II, Intr. l; 211, 700, 712, 1115, 1180). Su finalidad era dar a conocer al mundo lo que deben los mortales a su divino amor y al mío, de que viven tan insensibles y olvidados los hombres( MCD, II, n. 700).
Todo este mundo de iluminaciones que procuran a la Ven. la recepción de lo nuevo de su Vida Divina de María, no se encierra en el aislamiento de su mundo íntimo personal sin otro juez que su propio yo crítico. Antes bien, como buena hija de la Iglesia, somete toda su obra al juicio de la Iglesia( MCD I, Intr. n. 11; II, 678).
Resumiendo. Según confesión explícita de la autora, todo el contenido de la MCD lo recibió por vía mística. Y esta persuasión se basaba en la
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Cuando la autora presenta al Señor la redacción de la Parte Primera de la obra, recibe de él, una aprobación elogiosa MCD, II, Intr. L.