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La Mariología de la Madre Ágreda
la tierra( MCD, I, 244-309), como lo fue después la baja de María tras la Ascensión( MCD, III, 30-36). También a la exposición de este pasaje le dedica tres capítulos( MCD, I, XVII-XIX).
La dinámica de estas iluminaciones es de importancia decisiva para entender cómo se llega a una interpretación profunda de la Biblia desde una actuación del Espíritu por iluminaciones cuyo objeto es el contenido de un texto. Estas son las iluminaciones esenciales que revelan a la autora, en comprensiones totalizantes, el misterio de María. Insistimos en que, por el elemento visionario que las caracterizan, tienen una semejanza grande con conocimiento profético del AT a base de visiones y revelaciones.
El libro del Apocalipsis se prestaba bien a recibir las iluminaciones místicas de tipo visionario. Por eso, tal vez a falta de textos bíblicos marianos que narrativamente facilitaran la elaboración de una síntesis mariológica completa, el género simbólico-profético ofrecía amplias posibilidades para una mariología de tipo inspirado.
b-Las claridades de tipo inspirativo.
Después de las iluminaciones que tenían como objeto el Apocalipsis vienen las actuaciones de la luz divina al modo de una percepción superior que corresponde al conocimiento de los hagiógrafos de la Escritura. A este respecto, en la MCD podemos distinguir dos casos relevantes: a- El de los textos sapienciales de contenido mariano; b- El de los relatos de la creación.
En los capítulos metodológicos de su obra vemos que los textos simbólicos se completan en otros de naturaleza sapiencial y narrativa. En efecto, después de la primera intuición global del misterio de María a base de pasajes del Apoc. la obra entra en el desarrollo detallado de los temas, echando mano de un material más variado. El caso más claro y completo es el de la