La Hermenéutica“ In Spiritu”, en la MCD
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mística mariana, y la imitación virtuosa de las disposiciones interiores de la Virgen( MCD, II, nn. 16-23; III, n. 55-56, 70, 95, 200-201, 333, 692, 694, 785). Esta fue la preparación remota que la dejó dispuesta para la misión de mensajera de la Virgen que se le iba a revelar.
Efectivamente, muy pronto le manifestó la Virgen que las gracias extraordinarias que se le concedían no eran solo para ella, sino que debía irlas anotando cuidadosamente para una posible publicación de las mismas MCD( Intr. n. 7). Poco a poco estas insinuaciones interiores se convirtieron en órdenes imperiosas que le imponían el mandato de escribir una vida de la Virgen( MCD. Intr., nn. 7-8, 10-11, 19). En un principio resistió con todas sus fuerzas a estos mandatos, lo cual duró por espacio de diez años( MCD. Intr. n. 7). La voz interior se vio confirmada por el mandato de su confesor. La humilde concepcionista obedeció y puso manos a la obra. Entre los años 1637-1643 redactó por vez primera el texto de la MCD( MCD. Intr. n. 19), que su autora entregó a las llamas por orden de un director ocasional( MCD. Intr. n. 19). El nuevo director le manda redactar otra vez el texto de la obra quemada( MCD. Intr. n. 15). Al reemprender la tarea, es consciente de las grandes deficiencias de que adolecía la primera, sobre todo a causa de la dificultad que encontró a la hora de acertar con la expresión de las grande luces recibidas sobre el misterio de María( MCD, I, 15). Por eso tomó la decisión de refundirla por completo( MCD, Intr. 19).
Esta actividad redaccional le reportó unos efectos espirituales muy beneficiosos para ella misma( MCD, II, 736; III, 785). Todo lo que la luz divina le revelaba sobre la Virgen ella se sentía estimulada a ponerlo en práctica en su propia vida( MCD, Intr. nn. 16-1). Los consejos espirituales con que terminaba cada capítulo de la obra eran otros tantos estímulos fuertes para modelar toda
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Estos consejos empiezan desde el momento en que la Virgen existe ya en la historia, en el momento de su concepción( MCD, I, Cap. XVI) y prosiguen hasta el final de la obra.