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La Mariología de la Madre Ágreda
139 elevados conocimientos supranormales, que experimentaron un fuerte
140 desarrollo cuando se consagró a Dios en la vida religiosa. Tras su profesión religiosa en la orden concepcionista, su elección para abadesa a la edad de 25
141 años señaló un nuevo punto de partida. En aquella ocasión realizó un significativo acto de entrega de sí misma a la Virgen. Ella le responde maternalmente, prometiéndole toda suerte de ayudas espirituales, y la introdujo en los secretos más interiores de su propia vida( MCD, Intr., 7). Esto señaló el comienzo de la extraordinaria vida mariana que caracterizó la existencia de la Ven. La nueva abadesa fue elevada a un estado habitual de intimidad con la Virgen que se ha descrito como el primer caso de experiencia
142 mística mariana. Lejos de haber alcanzado una cima inmutable, la cascada de gracias de conocimientos marianos superiores fue en progreso continuo( MCD, I, 14). Sobre todo, en las festividades marianas ese don habitual conoció una intensidad singular( MCD Intr. n. 7) que se tradujo en abundantes iluminaciones. No se trataba únicamente de dones de orden puramente cognoscitivo sino que se completaban en gracias de imitación de la vida interior
143 de la Virgen María.
Toda la personalidad de Sor María quedó así configurada según la imagen de María en un grado muy subido. Esta imagen unía en una coherencia perfecta el conocimiento místico alcanzado por las subidas experiencias de
misma, con una clara percepción del bien y del mal, grande aprecio de la vida eterna, el deseo de lo mejor y más seguro, y su puesta en prác ca, temor de los juicios de Dios, intenso ejercicio de la piedad mariana( MCD, I, n. 13).
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Fue el empo en que abundaron en ella los fenómenos extraordinarios-incluso bilocaciones- que cesaron por la intervención del confesor que por obediencia le mandó pidiera al Señor el cese de tales fenómenos. Esto trajo como resultado la concentración extraordinaria de su vida en lo más interior de la misma.
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MCD, Introducción nn. 5-7.
142 |
RAGAZZINI, Maria vita dell ´ anima, Roma l960, pp. 8; l28-131. |
143 |
MCD, Intr. nn. 16-17. Estos consejos se repiten casi en cada capítulo. Véase, p. e. II, n 2-3, |
13, 17-32. 436, 108, 121, 269, 466, 467, 584, 605, 736, 783, 784, 861,1508. |