LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Seite 98
En la casa, seguía haciéndole cuentos a Dorca sobre su
novio y, cuando la foto de Jack Pujols apareció en el
periódico de la escuela, lo trajo para la casa como un
triunfo. Dorca quedó tan impresionada que pasó la noche
inconsolable, lloando y llorando. Beli la podía oír
claramente.
Y entonces, en los primeros días de octubre, cuando el
pueblo se preparaba para celebrar un cumpleaños más de Tru-
jillo, Beli oyó el chisme que Jack Pujols se había peleado con su
novia. (Beli siempre había sabido de esa novia, que asistía a otra
escuela, pero ¿ustedes creen que le importaba?) Estaba segura
que era solo un rumor y ella no necesitaba más esperanza para
torturarse. Pero resultó ser más que rumor, y más que esperanza,
porque apenas dos días después Jack Pujols la detuvo en el
pasillo como si la viera por primera vez. Cabral, murmuró, eres
bella. Su colonia de penetrantes especias era embriagadora. Lo
sé, contestó ella, su cara ardiendo. Vaya... repuso él, mientras
hundía la manaza en su pelo perfectamente lacio.
De un día para otro, estaba paseándola en su Mercedes
recién estrenado y comprándole helados con el nudo de dólares
que llevaba en el bolsillo. Técnicamente, aún no tenía edad para
manejar, pero ¿ustedes creen que alguien en Baní iba a parar al
hijo de un coronel por alguna razón? ¿Sobre todo si se decía que
ese coronel era uno de los confidentes de Ramfis Trujillo? 13
nadie, un chico decidió alabar a Trujillo y a su señora, Doña María. Y entonces
Yépez metió la pata al sugerirle a la clase que otras dominicanas merecían
tantas alabanzas como Doña María y que, en el futuro, jóvenes como ellos
mismos serían los líderes máximos como Trujillo. A mí me parece que Yépez
confundió el Santo Domingo donde él vivía con otro Santo Domingo. Esa
misma noche, el pobre maestro, su señora, su hija y todos los estudiantes fueron
levantados a la fuerza de sus camas por la policía militar y llevados en ca-
miones cerrados a la Fortaleza Ozama, donde fueron interrogados. Al poco
tiempo, soltaron a los estudiantes pero al pobre maestro, su señora y su hija
nadie jamás los volvió a ver.
13. Por Ramfis Trujillo por supuesto me refiero a Rafael Leónidas Tru-
jillo Martínez, el primer hijo de El Jefe, nacido cuando su madre todavía estaba
casada con otro hombre, un cubano. Fue solo cuando el cubano se negó a