LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Página 83

Pero ¿qué podía hacer? Beli era solo una niña, por amor de Dios; no tenía la energía ni la belleza (todavía) ni el talento ni la familia que la ayudara a ir más allá, solo a La Inca, y La Inca no iba a ayudar a nuestra muchacha a escapar. Al contrario, mon frére, La Inca, con sus faldas almidonadas y sus aires imperiosos, tenía como meta central afincar a Belicia en el suelo provincial de Baní y en el hecho ineludible del Glorioso Pasado de Oro de su Familia. La familia que Beli nunca había conocido, la que había perdido temprano (Recuerda que tu padre fue médico, médico, y tu madre enfermera, enfermera). La Inca quería que Beli fuera la última y mejor esperanza de su diezmada familia, que desempeñara el papel central en una misión histórica de rescate pero ¿qué sabía Beli de su familia, salvo las historias que le contaban hasta la saciedad? Y, en fin, ¿qué le importaba? Ella no era un maldita ciguapa, con los pies apuntando al revés, hacia el pasado. Sus pies apuntaban hacia delante, le recordaba una y otra vez a La Inca. Apuntaban al futuro. Tu padre fue médico, repetía La Inca, impasible. Tu madre fue enfermera. Tenían la casa más grande de La Vega. Beli no escuchaba, pero de noche, cuando los vientos ali- sios soplaban, nuestra muchacha gemía en su sueño. LA CHICA DE MI ESCUELA Cuando Beli cumplió trece años, La Inca le consiguió una beca en El Redentor, uno de los colegios más exclusivos de Baní. Al parecer, fue una gran jugada. Huérfana o no, Beli era la Tercera y Ultima Hija de una de las mejores familias del Ci- bao y una educación apropiada no era solo algo que mereciera, sino su derecho inalienable. La Inca también tenía la esperanza de que el colegio aligerara un poco el desasosiego de Beli. Una escuela nueva con la mejor gente del valle, pensaba, ¿qué no podría curar? Pero a pesar de su admirable linaje, la chica no se había criado en el ambiente de clase alta de sus padres. No