LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 84

había recibido educación alguna hasta que La Inca, la prima favorita de su padre, al fin habría logrado encontrarla (rescatarla, en realidad) y sacarla de la Oscuridad de aquellos días para llevarla a la luz de Baní. En los siete años que habían pasados juntas, La Inca, meticulosa y puntillosa, había deshecho gran parte del daño que la vida en las Afueras de Azua le había infligido, pero a la muchacha todavía le quedaba mucho por pulir. Tenía toda la arrogancia de la clase alta, pero también la boca de una superestrella del colmado. Acababa con cualquiera por cualquier cosa (por culpa de esos años en las Afueras de Azua). Plantar a esa negrita medio campesina en una escuela exclusiva en que la mayoría de los estudiantes eran los hijos blanquitos de los más grandes ladronazos del régimen resultó ser mejor idea en teoría que en la práctica. Hija de un médico brillante o no, Beli no pegaba nada en El Redentor. Dada la delicadeza de la situación, otra chica habría ajustado la polaridad de su imagen para integrarse, habría mantenido la cabeza baja y habría sobrevivido haciendo caso omiso de las mil y una puyas que le dirigían cada día tanto los estudiantes como los maestros. Pero Beli no. Aunque hubiera sido incapaz de admitirlo (ni siquiera a sí misma), en El Redentor se sentía por completo expuesta, con todos esos ojos pálidos royendo su piel oscura como una plaga de langostas; no sabía cómo manejar esa vulnerabilidad. Así que hizo lo que siempre la había salvado. Reaccionó de forma desmedida, se tornó defensiva y agresiva. Le decías algo ligeramente fuera de tono sobre sus zapatos, y ella te respondía que tu eras medio bizco y bailabas como una cabra con una piedra en el culo. ¡Ay! Uno estaba jugando con ella namá y la morenita siempre respondía como si la estuvieran atacando. Digamos tan solo que para cuando finalizaba su segundo trimestre, Beli podía caminar por el pasillo de la escuela sin miedo a que se metieran con ella. La desventaja, por supuesto, era que estaba totalmente sola (no era como En el tiempo de las mariposas, en que la amable hermana Mirabal 7 llega y se hace