LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 66
Me escapé, dique, por culpa de un muchacho.
¿Qué puedo contar sobre él? Era como todos los mucha-
chos: hermoso e inexperto y, como un insecto, incapaz de es tar
tranquilo. Era un blanquito de largas piernas velludas al que
conocí una noche en el Limelight.
Se llamaba Aldo.
Tenía diecinueve años y vivía en Jersey Shore con su papá
de setenta y cuatro. En el asiento de atrás de su Oldsmobile
parqueado en University, me subí la falda de cuero, me bajé las
medias de malla y mi olor lo inundó todo. Ese fue nuestro
primer encuentro. Durante la primavera de mi segundo año de
la secundaria nos escribimos y llamamos por lo menos una vez
al día. Hasta fui a Wildwood con Karen a visitarlo (ella te-nía
licencia de manejar, yo no). Él vivía y trabajaba cerca del
Jersey Shore, era uno de los tres que trabajaban en los carritos
chocones, el único sin tatuajes. Quédate, me dijo esa noche
mientras Karen caminaba delante de nosotros por la playa.
¿Dónde voy a vivir?, le pregunté, y él sonrió. Conmigo. No me
digas mentiras, pedí, pero él solo miraba la resaca. De ver-dad,
quiero que te quedes, insistió, muy serio.
Me lo pidió tres veces. Las conté, por eso lo sé.
Ese verano, mi hermano anunció que iba a dedicarse a di-
señar juegos de rol y mi mamá intentaba mantener un segun-do
empleo por primera vez desde su operación. Pero la ver-dad es
que no le iba bien. Llegaba a casa agotada y, como yo no
ayudaba, quedaba todo a medio hacer. Algunos fines de
semana, mi tía Rubelka venía a echar una mano en la cocina y
la limpieza y nos daba tremendos sermones a Oscar y a mí,
pero ella tenía su propia familia que cuidar así que la mayor
parte del tiempo estábamos solos. Ven, me pidió Aldo por te-
léfono. Y entonces, en agosto, Karen se fue para Slippery Rock.
Había terminado la secundaria un año antes de tiem-po. Si no
veo a Paterson otra vez en mi vida, seré feliz, dijo antes de irse.
Ese fue el septiembre que falté a la escuela seis veces en las