LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 56
pigmento en la piel, participaba en todas las manifestaciones y
todas las marchas, pero nada de eso contribuía a mejorar su
situación. Cuando se veían, ella le daba consejos y él asentía
calladito, pero después se sentaba en la parada de la guagua,
miraba a las jevitas bonitas de Douglass y se preguntaba en qué
se había equivocado en la vida. Quería echarle la culpa a los li-
bros, a la ciencia ficción, pero no podía, los quería demasiado.
Aunque juró, a principios de su carrera universitaria, que iba a
cambiar sus maneras nerdosas, siguió comiendo, continuó sin
hacer ejercicio, repetía palabras altisonantes que nadie en-
tendía, y después de un par de semestres sin más amigos que su
hermana, por fin se alistó en la organización residente de nerds
de la universidad, los RU Gamers, que se reunía en las aulas
del sótano de Frelinghuysen y se jactaba de su membre-sía
exclusivamente masculina. Había pensado que la universidad
sería mejor, sobre todo en lo tocante a las muchachas, pero en
esos primeros años no fue así.