LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Seite 55

No hubo sorpresas. Sus ojos lo miraron con ternura; ella puso la mano sobre la de él; su silla arañó el piso cuando se acercó; había un hilito amarillo entre sus dientes. Oscar, ella dijo amablemente, tengo novio. Lo llevó a la casa; él le dio las gracias por su tiempo. Entró y fue directo para la cama. En junio se graduó de Don Bosco. Había que verlos en la graduación: su mamá ya comenzaba a verse flaca (el cáncer pronto empezaría a comérsela), Rudolfo estaba volado y so- lamente Lola estaba en su apogeo, radiante y feliz. Lo lograste, Míster, lo lograste. Oyó de pasada que entre todos los graduados de su barrio en Paterson, solo él y Olga —la pobre, desgraciada Olga— no habían ido ni siquiera a un solo baile de fin de curso. Bróder, Miggs bromeó, quizá debías haberla invitado. En septiembre se fue a Rutgers New Brunswick. Su mamá le dio cien dólares y su primer beso en cinco años, su tío le regaló una caja de condones: Úsalos todos, le dijo, y luego agregó: Con hembras. Sintió una euforia inicial al encontrarse solo en la universidad, libre de todo, por entero independiente y con la esperanza de que aquí, entre millares de jóvenes, encontraría a alguien como él. Pero no sucedió así. Los blancos miraban su piel negra y su afro y lo trataban con jovialidad inhumana. Los muchachos de color, cuando lo oían hablar o lo veían moverse, sacudían la cabeza. Tú no eres dominicano. Y él contestaba, una y otra vez, Claro que sí lo soy. Soy dominicano. Dominicano soy. Después de una serie de fiestas en las que solo logró que lo amenazaran los blanquitos borrachos, y después de docenas de clases en donde ni una sola muchacha lo había mirado, sintió que su optimismo se desvanecía y sin darse cuenta cayó en la versión universitaria de su vida en la secundaria: nadie con quien rapar. Sus momentos más felices fueron los que tenían que ver con la literatura de género, como el estreno de Akira (1988). No en balde andaba tan depre. Almorzaba con su hermana un par de veces a la semana en la cafetería del dormitorio Douglass; ella era muy popular en la escuela y conocía a casi todos los que tuvieran algo de