LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 47
No me gusta precipitarme. Hizo una breve pausa y después
suspiró. Es decir, ni siquiera le quité la bufanda.
Eso me suena un poco sospechoso. Yo conozco a los hom-
bres dominicanos. Levantó las manos y dobló los dedos en una
amenaza traviesa. Son pulpos.
Al día siguiente Óscar se despertó con la sensación de que
se había librado de toda su gordura, como si hubiese puesto
punto final a su sufrimiento. Durante mucho rato, no pudo
recordar por qué se sentía de esa manera, y entonces pronunció
el nombre de ella.
ÓSCAR ENAMORADO
Y así ahora todas las semanas salían al cine o a las tiendas.
Conversaban. Se enteró de que su ex novio, Manny, le daba un
pescozón de vez en cuando, lo que constituía un problema,
según confesó, porque la verdad era que a ella le gustaba
cuando los tipos eran un poco agresivos en la cama. Se enteró
de que su padre había muerto en un accidente de tránsito
cuando era niña en Macorís y que su padrastro la trataba con
indiferencia, pero eso no importaba porque, en cuanto se ma-
triculara en Penn State, tenía la intención de no volver jamás a
la casa. Por su parte, él le enseñó algunos de sus escritos y le
contó de la vez que lo atropelló un carro y estuvo ingresado en
el hospital y de cómo su tío le daba palizas cuando era niño;
hasta le contó de su enamoramiento con Maritza Chacón, y ella
chirrió, ¿Maritza Chacón? ¡Yo conozco ese cuero! ¡Ay, Dios,
Óscar, creo que hasta mi padrastro se ha acostado con ella!
Oh, sin duda intimaron bastante, pero ¿se besaron en el
carro en algún momento? ¿Le metió él las manos por debajo de
la falda? ¿Le hizo cosquillas en el clítoris con los dedos? ¿Se le
tiró ella encima y dijo su nombre con voz gutural? ¿Le acarició
el pelo mientras que ella se lo mamaba? ¿Llegaron a rapar?