LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 45
Unjú, se apoyó Lola en el marco la puerta. Se había afeitado
la cabeza al rape, estilo Sinéad, y ahora todos, incluida su
mamá, estaban convencidos de que se había vuelto lesbiana.
Oye, creo que deberías arreglarte un poco, ¿no? Le tocó la
cara suavemente. Aféítate esos pelitos de gato.
Era Ana. Estaba de pie en el vestíbulo, con un abrigo de
cuero largo, su piel trigueña algo rosada por el frío, su cara
resplandeciente con delineador, rímel, base, pintalabios y co-
lorete.
Hace tremendo frío, dijo. Llevaba los guantes en la mano
como un ramo de flores arrugado.
Hey, fue todo lo que logró decir. Podía oír a su hermana
arriba, escuchando.
¿Qué tú haces?, Ana preguntó.
Na.
Entonces, vamos al cine.
Bueno, O K , dijo él.
Arriba en su cuarto, su hermana saltaba en la cama, ha-
ciendo como que gritaba, pero en voz baja, ¡Es una cita! ¡Es
una cita!, y entonces se lanzó sobre su espalda y por poco los
tumba por la ventana del cuarto a los dos.
¿Esto es una especie de cita?, le preguntó a Ana mientras se
metía en el carro.
Ella le sonrió con languidez. Podría llamársele así.
Ana manejaba un Cressida, y en vez de ir al cine local se
dirigió al múltiplex de Amboy.
Me encanta este lugar, dijo mientras luchaba por un espacio
donde parquear. Mi papá nos traía cuando todavía era un
autocine. ¿Viniste alguna vez?
Negó con la cabeza. Pero tengo entendido que hoy en día
aquí roban un montón de carros.
Nadie me va a robar este a mí.
Era tan difícil creer lo que sucedía que él no podía tomarlo
en serio. Durante toda la película -Manhunter—, Óscar tuvo la
sensación de que, en cualquier momento, unos tipos con
cámaras iban a saltar de la nada y gritar ¡Sorpresa! Oye, le dijo,