LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 39

vaba tres días seguidos casi sin comer. Miggs dijo: Bróder, ¿qué te pasa? Na, cambios, Oscar contestó, haciéndose el misterioso. ¿Vas a salir en la carátula de un álbum o qué? Oscar sacudió su cabeza solemnemente. Estoy empezando un nuevo ciclo de mi vida. Oye eso. Suena como si ya estuviera en la universidad. Ese verano su mamá los mandó a él y a su hermana a Santo Domingo, y esta vez él no protestó como había hecho en el pasado. La verdad es que no había mucho en Estados Unidos que lo atara. Llegó a Baní con una pila de cuadernos y un plan para llenarlos todos. Puesto que ya no podía ser campeón de videojuegos, decidió intentar ser un verdadero escritor. El viaje resultó crucial para él. En vez de desalentarlo en su escritura, de caerle arriba para que saliera de la casa como acostumbraba su mamá, su abuela, Nena Inca, lo dejó en paz. Le permitió quedarse en el fondo de la casa todo el tiempo que quisiera, no insistió en que «saliera al mundo» (ella siempre había sido sobreprotectora con él y su hermana. Demasiada mala suerte en esta familia, decía). Apagó la música y le trajo sus comidas a la misma hora todos los días. Su hermana salía a trasnochar con sus amigas loquitas, siempre en bikini, a todas partes de la isla, pero él siempre se quedaba en casa. Cuando venía cualquier miembro de la familia a buscarlo, su abuela lo despedía con un solo gesto imperioso de la mano. ¿No ves que el muchacho está trabajando? ¿Pero qué está haciendo?, sus primos preguntaban, confundidos. Él está siendo un genio, eso es lo que está haciendo, La Inca les contestaba con arrogancia, ahora váyanse. (Años después se dio cuenta de que estos mismos primos probablemente lo habrían podido ayu-dar a perder su virginidad si se hubiera molestado en salir con ellos, pero no se puede lamentar la vida que no se vivió.) Por las tardes, cuando no podía escribir una palabra más, se sentaba afuera con s