LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 31
Óscar era un introvertido que temblaba de miedo durante la
clase de gimnasia y miraba programas de televisión británicos
bastante nerdosos como Dr. Who y Blake 7; podía explicar la
diferencia entre un combatiente de Veritech y un caminante de
Zentraedi, y utilizaba palabrejas como infatigable y ubicuo
la RD y después precipitadamente, angustiosamente, haber sido desplazado a
Nueva Jersey —esa tarjeta de residencia oficial en Estados Unidos no solo le
cambió el mundo (de Tercero a Primero) sino también de siglo (de casi nada de
TV o electricidad a un montón de ambas). Después de una transición semejante
me imagino que únicamente las situaciones más extremas lo habrían podido
satisfacer. ¿Quizá fue que en la RD había visto demasiados episodios de El
Hombre Araña, o lo habían llevado a ver demasiadas películas de kung fu de Run
Run Shaw, o había escuchado demasiadas historias fantasmagóricas de su abuela
sobre el Cuco y la Ciguapa? ¿O quizá fue el primer bibliotecario en Estados
Unidos quien lo enganchó en la lectura con la chispa que sintió cuando tocó por
primera vez un libro de Danny Dunn? ¿O quizá apenas fue el espíritu de la época
(¿no fue el principio de los años setenta el amanecer de la Edad del Nerd?), o que
se había pasado la mayor parte de su niñez sin un solo amigo? ¿O era algo más
profundo, algo ancestral? ¿Quién lo puede decir?
Lo que sí está claro es que ser lector y fanático de la literatura de género (a
falta de un término mejor) lo ayudó a sostenerse durante esos días difíciles de la
juventud, pero también hizo que pareciera un bicho aún más raro en esas calles
crueles de Paterson. Fue víctima de los demás muchachos -que lo golpeaban y
empujaban y le hacían todo tipo de horrores y le rompían los espejuelos y le
partían en dos ante sus mismos ojos los