LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Página 295

juntos bien conocidos. El tipo tiene un libro en la mano y hace un gesto para que yo me fije bien y reconozco esta escena de una de sus películas locas. Quiero alejarme de él a todo correr y durante mucho tiempo es lo que hago. Me toma un rato darme cuenta que las manos de Óscar son inconsútiles y las páginas del libro están en blanco. Y que detrás de la máscara sus ojos sonríen. Zafa. Pero a veces lo miro y no tiene cara y me despierto gri- tando. LOS SUEÑOS Me tomó diez años completos, soporté la peor cantidad de mierda que se pueda imaginar, estuve perdido buen tiempo -sin Lola, sin mí mismo, sin na—, hasta que un día me desperté al lado de alguien que me importaba un carajo, mis labios cubiertos de mocos de coca y sangre de coca, y dije: OK, Wao, OK. Ganaste. EN CUANTO A MÍ En estos momentos vivo en Perth Amboy, Nueva Jersey, doy clases de composición y escritura creativa en Middlesex Community College y hasta soy dueño de una casa en las al- turas de la Elm Street, cerca de la fábrica de acero. No una de las grandes como las que compran con sus ganancias los due- ños de bodegas, pero tampoco está nada mal. La mayoría de mis colegas consideran Perth Amboy una mierda, pero yo dis- crepo. No es exactamente lo que soñaba cuando era un chamaco, lo de dar clases, lo de vivir en Nueva Jersey, pero hago que me funcione lo mejor que puedo. Tengo una esposa que adoro y