LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Seite 294
EN CUANTO A NOSOTROS
Quisiera poder decir que todo se resolvió, que la muerte de
Oscar nos unió. Yo estaba hecho un desastre y, después de me-
dio año cuidando a su mamá, Lola experimentó lo que muchas
hembras llaman el Regreso de Saturno. Un buen día me llamó,
me preguntó dónde había estado la noche antes, y cuando no
tuve una buena excusa, me dijo: Adiós, Yunior, cuídate mucho,
por favor, y durante más o menos un año me mantuve a base de
jevitas extrañas y alternaba entre Fuck Lola y unas esperanzas
de reconciliación increíblemente narcisistas que no hacía nada
por hacer realidad. Y entonces en agosto, a mi regreso de un
viaje a Santo Domingo, supe por mi mamá que Lola había
conocido a alguien en Miami, adonde se había mudado, que
estaba embarazada y se iba a casar.
La llamé. What the fuck, Lola...
Pero me colgó.
COMO NOTA SUPERFINAL
Han pasado años y años, y todavía pienso en él. El increíble
Óscar Wao. Tengo sueños en los que se sienta en el borde de
mi cama. Estamos de nuevo en Rutgers, en Demarest, que es
donde siempre estaremos, al parecer. En este sueño en par-
ticular, nunca es delgado como al final, siempre es enorme.
Quiere hablar conmigo, está ansioso por charlar, pero la mayor
parte del tiempo no puedo decir ni una palabra ni él tampoco.
Así que nos quedamos sentados allí, calladitos.
A los cinco años de su muerte comencé a tener otro tipo de
sueño. Sobre él o sobre alguien que se parece a él. Estamos en
una especie de patio interior en ruinas repletas hasta el borde
de libros viejos y polvorientos. Está de pie en uno de los
pasillos, haciéndose el misterioso, con una máscara colérica
que le oculta la cara, pero por los huequitos veo un par de ojos