LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Página 262

UNA NOTA DEL AUTOR Yo sé lo que van a decir ustedes. Miren eso, ahora está escri- biendo Suburban Tropical. ¿Una puta y no es una cocainó- mana menor de edad? No es verosímil. ¿Quieren que vaya a la Feria y busque un modelo más representativo? ¿Sería mejor si convierto a Ybón en esa otra puta que conozco, Jahyra, una amiga y vecina de Villa Juana que todavía vive en una de esas casas de madera rosadas antiguas con techo de zinc? Jahyra — la quintaesencia de la puta caribeña, medio linda, medio no—, que se fue de la casa a los quince y ha vivido en Curazao, Madrid, Amsterdam y Roma, que también tiene dos chiquillos, que a los dieciséis años, cuando vivía en Madrid, se hizo los senos, y los tiene más grandes casi que la Luba de Love and Rockets (pero no tan grandes como Beli), que declaraba con orgullo que su aparato había pavimentado la mitad de las calles en la ciudad natal de su mamá. ¿Sería mejor que Ybón y Óscar se conocieran en el Lavacarros de Fama Mundial, donde Jahyra trabaja seis días a la semana y un bróder puede pulirse las defensas y la defensa a la misma vez mientras espera, háblese después de conveniencia? ¿Sería mejor? ¿Sí? Pero entonces estaría mintiendo. Sé que he metido mucha fantasía y ciencia Ficción en esta mezcla, pero se supone que es la historia verdadera de la Maravillosa Vida Breve de Óscar Wao. ¿No podemos creer que pueda existir una Ybón y que a un bróder como Óscar le haya llegado un poquito de suerte después de veintitrés años? Ahora les toca a ustedes. Pastilla azul, continúan. Pastilla roja, regresan a Matrix. LA MUCHACHA DE SABANA IGLESIA En las fotos, Ybón se ve joven. Es su sonrisa y la manera que anima su cuerpo en cada foto, como si se estuviera presentando al mundo, como si estuviera diciendo, Ta-dá, aquí estoy, lo