LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 260
suya bajo el ataque del millón de mosquitos de la Isla, ya estaba
perdido.
(¿Le importó que Ybón comenzara a mezclar italiano con
español después de su cuarto trago o que casi se cayera de pi-
cada cuando lo acompañó a la puerta? ¡Para nada!)
Estaba enamorao.
Su mamá y su abuela estaban esperándolo en la puerta; dis-
cúlpenme el estereotipo, pero las dos tenían el pelo en rolos y
no podían creer su sinvergüencería. ¿Sabes que esa mujer es
una P U T A ? ¿Sabes que compró esa casa C U L E A N D O ?
Por un momento su rabia lo abrumó, pero se recuperó en-
seguida: ¿Sabían que su tía era una J U E Z A ? ¿Sabían que su pa-
dre trabajó para la C O M P A Ñ Í A
TELEFÓNICA ?
Si quieres una mujer, te conseguiré una buena mujer, dijo
su mamá, mirando airadamente por la ventana. Pero lo único
que va a hacer esa puta es robarte el dinero.
No necesito tu ayuda. Y ella no es una puta.
La Inca le echó una de sus Miradas de Energía Increíble.
Hijo, obedece a tu madre.
Casi estuvo a punto de hacerlo. Las dos centraban todas sus
energías en él, pero entonces saboreó la cerveza en sus labios y
sacudió la cabeza.
Su tío Rudolfo, que estaba mirando el partido en la TV,
aprovechó ese momento para gritar, con su mejor voz de
Abuelo Simpson: Las prostitutas fueron la desgracia de mi
vida.
Más milagros. A la mañana siguiente Óscar despertó y, a
pesar de las estupendas sensaciones de su corazón, a pesar de
que quería salir corriendo a casa de Ybón y amarrarse a su
cama, no lo hizo. Sabía que tenía que cogerlo suave, sabía que
tenía que contener su bárbaro corazón o la iba a cagar. Fuera lo
que fuera. Por supuesto que el bróder abrigaba fantasías sal-
vajes en su cabeza. ¿Qué esperaban? Era un gordo ya-no-tan-
gordo que nunca había besado a una muchacha, nunca se había
acostado siquiera al lado de una y ahora el mundo había puesto
a una hermosa puta debajo de sus narices. Ybón, estaba seguro,