LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | страница 254
con una botella de Presidente en la mano, fotos de Óscar en el
Faro a Colón, donde antes se alzaba la mitad de Villa Duarte,
fotos de Óscar con Pedro Pablo comprando bujías en Villa
Juana, de Óscar probándose un sombrero en El Conde, de
Óscar al lado de un burro en Baní, de Óscar junto a su hermana
(ella en un bikini tipo hilo dental, capaz de hacerle explotar las
córneas a cualquiera). Se ve que está haciendo un esfuerzo.
Sonríe mucho, a pesar del desconcierto que se le nota en los
ojos.
También, como se puede ver, no lleva su abrigo de gordo.
ÓSCAR APLATANADO
Después de la primera semana de su regreso, después que sus
primos lo hubieran llevado a ver un fracatán de cosas, después
que se hubiera acostumbrado más o menos al clima abrasador y
a la sorpresa de despertar con el canto de los gallos y a que
todo el mundo lo llamara Huáscar (ese era su nombre domi-
nicano, algo más que había olvidado), después que se negara a
sucumbir a ese susurro que todos los inmigrantes de mucho
tiempo llevan dentro de sí, el susurro que dice: No Perteneces
Aquí, después que hubiera ido a unos cincuenta clubes y, como
no sabía bailar salsa, merengue ni bachata, se hubiera puesto a
tomar Presidentes mientras Lola y sus primos incendiaban la
pista de baile, después que hubiera explicado cien veces que lo
habían separado de su hermana al nacer, después de pasar un
par de mañanas tranquilo, escribiendo, después de haberle dado
todo el dinero para taxis a los mendigos y haber tenido que
llamar a su primo Pedro Pablo para que lo fuera a buscar,
después de haber visto a un manojo de niños de siete años
descalzos y descamisados fajarse por las sobras que él había
dejado en el plato en un café al aire libre, después de que su
mamá los llevara a todos a comer en la zona colonial y los
camareros los miraran con recelo (Cuidao, Mami, dijo Lola,
seguro que se creen que tú eres haitiana... y ella contestara: