LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 237

seguidas, tuvo que medicarse con mamajuana y al fin, des- pués de soñar con su marido difunto, y tanto para aliviar su propia conciencia como cualquier otra cosa, La Inca le pidió a su vecino y amasador número uno, Carlos Moya (el hombre que una vez también había amasado su masa, antes de salir corriendo a casa