LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 185
mí? Pensé en Suriyan y en que nunca me volvería a hablar.
Pensé en mis propios miedos a ser bueno de verdad, porque
Lola no era Suriyan; con ella tendría que ser alguien que ni
siquiera había intentado ser. Nos acercábamos a College.
Ultima oportunidad, así que hice como Óscar y dije: Ven a cenar
conmigo, Lola. Prometo que no trataré de quitarte los pantis.
Sí, claro, dijo, casi arrancando la página al pasarla.
Cubrí su mano con la mía y ella me echó una desgarradora
mirada de frustración, como si ya estuviera cayendo en el
hueco negro conmigo y, aunque le costara la vida, no entendiera
por qué.
Está bien, le dije.
No, no está nada fokin bien. Eres demasiado bajito. Pero en
ningún momento quitó la mano.
Fuimos a su apartamento en Handy Street y antes de que pu-
diera hacérselo, lo detuvo todo: me sacó del toto por las orejas.
¿Por qué es esta la cara que no puedo olvidar, incluso ahora,
después de todos estos años? Cansada por el trabajo, hinchada
por falta de sueño, esa mezcla loca de ferocidad y vul-
nerabilidad que era y siempre será Lola.
Me miró hasta que no pude soportar más y entonces me
dijo: No me mientas, Yunior.
No lo haré, le prometí.
No se rían. Mis intenciones eran puras.
No hay mucho más que contar. Salvo esto:
Esa primavera me volví a mudar con él. Lo había estado
pensando todo el invierno. Incluso en el último minuto por
poco decido no hacerlo. Lo estuve esperando en la puerta del
cuarto en Demarest, y a pesar de que había estado allí toda la
mañana, estuve a punto de salir corriendo en el último minuto,