LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 177
¡A mi virginidad!, gritó Óscar.
Óscar, tranqui, bro. La gente no quiere oír hablar de eso.
Tienes razón. Nada más quieren mirarme.
Vamos, tranquilízate.
Se dejó caer. Estoy copacético.
No eres patético.
Dije copacético. Todos, sacudió la cabeza, me malinterpretan.
Todos los afiches y los libros estaban empaquetados y po-
dría haber sido el primer día otra vez de no ser por lo infeliz
que se veía. El primer día había estado tan entusiasmado que no
hacía más que llamarme por mi nombre completo hasta que le
dije: Es Yunior, Óscar. Solo Yunior.
Supongo que sabía que debía quedarme con él. Me debí
haber sentado en esa silla y dicho que toda esa vaina iba a pa-
sar, pero era nuestra última noche y yo estaba harto de él. Lo
que quería era rapar a esa india que tenía esperándome en
Douglass, fumarme un fino e irme directo a la cama.
Que Dios lo acompañe, amigo, dijo cuando me marchaba.
¡Que Dios lo acompañe!
Lo qué él hizo fue esto: se bebió una tercera botella de
Cisco y lu