LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 159

Tienes unos labios riquísimos, me dijo. ¿Cómo olvidar a una muchacha así? Solo tomó tres fokin noches para que se sintiera culpable por lo del novio y le pusiera fin freno al asunto. Y cuando Lola pone fin a algo, es un frenazo. Ni siquiera aquellas noches después que me asaltaron me dejaba acercarme. ¿Así que puedes dormir en mi cama pero no puedes dormir conmigo? Yo soy prieta, Yuni, dijo, pero no soy bruta. Sabía exactamente el tipo de sucio que yo era. Dos días después de que rompiéramos, ella me había visto caerle arriba a una de sus sisters y se volvió, dándome su larga espalda. A lo que vamos: cuando a finales del segundo año su hermano cayó en aquella depresión tan intensa que casi lo mata —se bebió dos botellas de Bacardi 151 porque una chiquita lo había rechazado— y de paso a su mamá enferma, ¿quién creen ustedes que fue el único que dijo «presente»? Yo. A Lola le tomó de fokin sorpresa que le dijera que viviría con él el año siguiente. Te vigilaré al bobín de mierda. Después del drama del suicidio, nadie en Demarest quería ser roommate del socio e iba a tener que pasar el tercer año solo. Lola tampoco podía ayudarlo porque tenía planificado un año de estudios en el extranjero, en España, su jodio sueño por fin se hacía realidad y se cagaba del miedo porque no lo iba a poder cuidar. Se quedó arriba cuando le dije lo que iba a hacer, pero por poco se muere cuando lo hice de verdad. Me mudé con él. A fokin Demarest. Sede de todos los bichos raros y losers y freaks y afeminaos. Yo, un tipo capaz de levantar 340 libras, que como si na llamaba Homo Hall a Demarest, que jamás había conocido a un artista freak y blanquito al que no me hubiera encantado entrarle a galletazos. Mandé mi solicitud para la sección de escritores y ya, pa principios de septiembre, allí estábamos Óscar y yo. Juntos.