LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 151

Pero la encontrarán en el campo. Tienes que enviarla a Nueva York. Sé de buena tinta que esa es la única manera. Y entonces entró muy ufano en el agua; ella intentó lla- marlo, Vuelve por favor, pero él no escuchó. Su consejo del otro mundo era demasiado terrible para to- marlo en cuenta. ¡Exilio en el Norte! A Nueva York, una ciu- dad tan extraña que ella misma nunca había tenido los ovarios para visitar. Perdería a la muchacha y La Inca habría fracasado en su gran causa: sanar las heridas de la Caída, resucitar la Casa Cabral. ¿Y quién sabía qué le podía suceder a la muchacha entre los yanquis? A su manera de ver, Estados Unidos no era más que un país plagado de gángsters, putas y zánganos. Sus ciudades estaban repletas de máquinas e industria, tan ahogadas en sinvergüencería como Santo Domingo en calor, un cuco calzado en hierro, exhalando humos, con la promesa relumbrante de una moneda enterrada en la profundidad oscura y fría de sus ojos. ¡Cómo luchó La Inca consigo misma esas largas noches! Pero ¿en qué lado estaba Jacob y en qué lado el Ángel? Al fin y al cabo, ¿quién podía decir cuánto tiempo les quedaba a los Trujillo en el poder? Ya la energía necrománti-ca de El Jefe disminuía y en su lugar se podía sentir algo como un viento. Los rumores volaban tan densos como ciguas. Rumores de que los cubanos se preparaban para invadir, que se habían visto a marines en el horizonte. ¿Quién sabía lo que traería el mañana? ¿Por qué enviar fuera a su muchacha querida? ¿Por qué precipitarse? La Inca se encontró prácticamente en el mismo aprieto que el papá de Beli dieciséis años atrás, cuando la Casa Cabral se enfrentó por primera vez al poder de los Trujillo: tratando de decidir si actuar o no. Incapaz de elegir, rezó por más orientación: otros tres días sin alimento. ¿Quién sabe qué hubiera pasado si los Elvis no se hubieran aparecido de nuevo? Nuestra Benefactora podía haber quedado exactamente como la Madre Abigail. Pero, gracias a Dios, los Elvis la sorprendieron barriendo frente de la casa. ¿Usted se llama Myotís Toribio? Sus cabezas estilo