LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Seite 136
de comer a mis perros. Pero ya, basta de charla. Es la hora de
tu cita. Despídete, no quiero que llegues tarde.
Beli pudo haber sentido que aquella vieja arrugada le había
lanzado aceite hirviente, pero de todos modos tuvo los ovarios
para escupir: Cómeme el culo, vieja repugnante y fea.
Vámonos, dijo Elvis Uno, torciéndole el brazo detrás de la
espalda y, con la ayuda de su socio, arrastrándola por todo el
parque hasta un carro parqueado al sol como algo siniestro.
Déjame, gritó ella. Cuando levantó la vista, vio que había
otro policía más sentado en el carro y, cuando él se volvió ha-
cia ella, se dio cuenta de que no tenía rostro. Toda su fuerza se
desvaneció.
Así mismito, ahora tranquila, dijo el más grande.
Qué final tan triste hubiera sido si nuestra muchacha no
hubiera tenido la suerte de ver a José Then, que regresaba de
una de sus partidas de juego, un periódico enrollado bajo el
brazo. Trató de decir su nombre pero, como en esas pesadillas
que todos padecemos, no tenía aire en los pulmones. No fue
hasta que intentaron meterla a la fuerza en el carro y su mano
rozó el cromo ardiente que encontró su voz. José, susurró, por
favor sálvame.
Y el hechizo se rompió. ¡Cállate! Los Elvis le pegaron en
la cabeza y la espalda pero era demasiado tarde: José Then se
acercaba a todo correr y, detrás de él, un milagro, venían su
hermano Juan y el resto del personal del Palacio Pekín: Cons-
tantina, Marco Antonio y Benny El Indio. Los Elvis intentaron
sacar las pistolas, pero Beli les entraba a patadas, y entonces
José plantó su hierro en la cabeza del más grande y todo el
mundo se congeló, salvo, por supuesto, Beli.
¡Hijoeputas! ¡Estoy embarazada! ¿Entienden? ¡Embaraza-
da! Se volvió hacia donde la vieja arrugada había dictado sen-
tencia, pero esta había desaparecido inexplicablemente.
Esta muchacha está detenida, dijo uno de los tipos, hosco.
No, no lo está. José arrebató a Beli de sus brazos.
¡Tú deja ella!, gritó Juan, un machete en cada mano.