Los Sectores Populares Urbanos: el conventillo
La vivienda más difundida en el centro de la cuidad era el conventillo, un espacio colectivo. Estos se habían instalado en antiguas mansiones venidas a menos, cuyos habitantes se trasladaron a Barrio Norte durante la epidemia de fiebre amarilla de 1871. Otras eran casas (tipo chorizo) construidas para alquilar cuartos. Eran habitados por numerosas familias y personas solas. Los habitantes de los conventillos eran trabajadores poco calificados, que desempeñaban sus tareas sobre todo en el puerto, en la construcción de viviendas y obras públicas, en el tendido de vías férreas, y en fábricas y talleres artesanales. Cada familia tenía acceso a una habitación propia, y debía compartir la cocina o el baño con otras. Hombres, mujeres, niñas y niños de distintas edades solían usar las mismas habitaciones en un clima de hacinamiento y a veces de promiscuidad. Algunos traían sus muebles de Europa, otros solamente traían algunos catres, baúles o cajones.
El patio de los conventillos era el lugar en dónde transcurrían parte de las actividades diarias de sus habitantes, era el lugar de convivencia entre las personas, de lenguas e idiosincracias diversas, también fue sede de reclamos comunes y sociabilidad. Allí se formaban nuevas familias, y a veces ocurrían dramas pasionales. En sus fiestas nació el tango y un género teatral: el sainete.