La Gran Inmigración 1880-1930 | Page 11

Dentro del complejo funcionaba un Depósito de Equipajes, el Hospital, la Oficina de Correos y Telégrafos, una sucursal del Banco Nación y, fundamentalmente, la Oficina de Trabajo. El edificio , que se inauguró en 1911, era el sector donde los recién llegados dormían y comían y consistía de una construcción de cuatro pisos que podía alojar hasta 3000 inmigrantes: había cuatro dormitorios por piso, con una capacidad para doscientas cincuenta personas cada uno.

Los inmigrantes debían guardar su equipaje en los galpones de depósito pues el lugar de habitaciones no era suficientemente grande como para albergar personas con todo su equipaje.

Los riesgos de epidemias, y sobre todo de fiebre amarilla, eran la "amenaza más cruda que cayó sobre esta masiva irrupción de inmigrantes" . El Hotel desde sus detalles constructivos respondía al objetivo de evitar y/o propagar enfermedades: las paredes eran de azulejo, los techos eran altos y los pisos fáciles de limpiar. Para evitar la propagación de la escabiosis (sarna) o pediculosis, las camas no tenían colchones -que podrían albergar a los agentes causantes de estas infecciones- sino lonas de cuero.

Para los inmigrantes, el día empezaba cuando los despertaban las celadoras, muy temprano. El comedor, un espacio de notoria dimensión con ventanales al jardín en la planta baja y mesas de mármol de Carrara, alimentaba a hasta 1000 personas por turno . Para el desayuno se servía café con leche, mate cocido y pan horneado en la panadería del hotel; el almuerzo consistía en un plato de sopa abundante, y guiso con carne, puchero, pastas, arroz o estofado.

Durante la mañana, las mujeres se dedicaban a los quehaceres domésticos, como el lavado de la ropa en los lavaderos, o el cuidado de los niños, mientras los hombres gestionaban su colocación en la oficina de trabajo.

Para la atención y cuidado de los inmigrantes, trabajaban en el Hotel aproximadamente 1000 empleados, entre celadores, personal de comedor, de limpieza y sanitario.