escandinavo Hjalmar Fredrik Stavelius. Concebido como provisorio desde un principio, el edificio se usó durante más de 20 años; sobrevivió un fuerte temporal, que requirió se elevaran sus muros de contención para proteger al Hotel del oleaje . Debido al ritmo acelerado de la corriente inmigratoria, demasiado acelerado para albergar la cantidad de personas que arribaban diariamente al país, se planteó la necesidad de ampliar el edificio, incluso antes de finalizar las obras y su primer año de uso. En julio de 1911 el edificio fue desactivado definitivamente, y luego demolido para construir la actual Estación Retiro del actual Ferrocarril General Mitre.
El hotel se empezó a construir en 1906 hasta 1911, cuando se inauguró (durante la presidencia de Roque S. Peña). Al ser una construcción de hormigón se lo consideraba de vanguardia
Emplazado a orillas del río y con extensos jardines, el complejo estaba conformado por diversos pabellones destinados al desembarco, colocación, administración, atención médica, servicios, alojamiento y traslado de los inmigrantes. El antiguo Desembarcadero, que era la primera puerta de entrada al país para quienes llegaban de ultramar, era parte del predio y se ubicaba en el sitio ocupado actualmente por la Escuela de Guerra Naval.
De estilo italianizante, la mole de hormigón gris, seccionada en planta baja y tres pisos, se ha conservado hasta el día de hoy. Por su escala - sus altísimas paredes azulejadas de blanco, sus escalinatas enormes y altísimas, sus espacios enormes- ha sido considerado un "ámbito lo más parecido a un asilo o un hospital"; a su vez el edificio ofrece vistas panorámicas hacia el exterior con ventanas al río y a los jardines, muy generosas en luz.
Dentro del complejo funcionaba un Depósito de Equipajes, el Hospital, la Oficina de Correos y Telégrafos, una sucursal del Banco Nación y, fundamentalmente, la Oficina de Trabajo. El edificio , que se inauguró en 1911, era el sector donde los recién llegados dormían y comían y consistía de una construcción de cuatro pisos que podía alojar hasta 3000 inmigrantes: había cuatro dormitorios por piso, con una capacidad para doscientas cincuenta personas cada uno.
Los inmigrantes debían guardar su equipaje en los galpones de depósito pues el lugar de habitaciones no era suficientemente grande como para albergar personas con todo su equipaje.
Los riesgos de epidemias, y sobre todo de fiebre amarilla, eran la "amenaza más cruda que cayó sobre esta masiva irrupción de inmigrantes" . El Hotel desde sus detalles constructivos respondía al objetivo de evitar y/o propagar enfermedades: las paredes eran de azulejo, los techos eran altos y los pisos fáciles de limpiar. Para evitar la propagación de la escabiosis (sarna) o pediculosis, las camas no tenían colchones -que podrían albergar a los agentes causantes de estas infecciones- sino lonas de cuero.