LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 97

ORÍGENES DEL NEOLIBERALISMO 97 la reunión del Hotel du Parc comenzaba con un tono dramático: “Los valo­ res centrales de la civilización están en peligro”; y señalaba como causas el predominio de una interpretación de la historia que niega que haya “están­ dares morales absolutos” y teorías que ponen en duda el imperio de la ley, cuya influencia era acentuada por la decadencia de la fe en la propiedad privada y el mercado. En contraste con ese tono, se escogió para la agrupación el nombre abso­ lutamente anodino de Mont Pélerin Society (contra el que había propuesto Hayek, más explícito y de mayores ambiciones intelectuales, Acton-Tocque­ ville Society). Bajo ese nombre se registró formalmente en Illinois el 6 de noviembre de 1947, con Friedrich Hayek como presidente, y Walter Eucken (Alemania), Jacques Rueff (Francia), Frank Knight (Estados Unidos), John Jewkes (Reino Unido) y William Rappard (Suiza) como vicepresidentes. Si­ guió siendo siempre, es hasta la fecha, una organización exclusiva, de or­ todoxia ideológica muy vigilada, y también ha mantenido hasta la fecha el mismo perfil, deliberadamente discreto. Nada de eso es por accidente. El proyecto de Hayek consistía en reunir a una elite de pensadores afines, escogidos cuidadosamente, y mantenerla ale­ jada de los reflectores, que no llamase mucho la atención. Esa elite, la Mont Pélerin Society, debía ser el corazón de una estructura mucho más amplia que incluiría facultades y departamentos académicos en varias universida­ des, como la escuela de economía de la Universidad de Chicago, para empe­ zar, y en un círculo exterior, por decirlo así, mucho más visible, un extenso sistema de centros de estudios, centros de documentación y análisis, em­ presas de asesoría, fundaciones, dedicados a difundir las ideas neoliberales. El propósito a largo plazo era influir sobre el electorado, en particular en los países centrales, en Estados Unidos y Europa Occidental. El procedimien­ to era un poco extraño para un movimiento liberal, pero no tiene nin­gún misterio: se trataba de ponerle delante a la gente las ideas correctas. Para eso era necesario, según la expresión de George Stigler, capturar la imagi­nación de las elites decisivas, mediante la elaboración de doctrinas, argumentos, pro­ gramas políticos y económicos en que esas elites pudiesen ver representado su propio interés. A continuación había que dirigirse a quienes for­man la opinión, a los que Hayek llamaba, con una fórmula memorable, los “vende­ dores de ideas de segunda mano”, es decir: intelectuales, periodis­tas, locu­ tores, maestros de escuela, escritores, agitadores, líderes po­líticos. Para eso debían servir las fundaciones, los centros de estudios, 33 pero sin que fuese notoria la intención de difundir un sistema de ideas en particular, 33   Sobre la función de los centros de estudios, empresas de consultoría y fundaciones para el programa neoliberal conviene sobre todo mirar Cockett (1995), Thinking the Unthinkable. Think- Tanks and the Economic Counter-Revolution, 1931-1983, Londres, Fontana Press/Harper-Collins.