LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 96

96 FERNANDO ESCALANTE GONZALBO Otro tanto sucedía en el resto de los países centrales: Estados Unidos, Francia, Holanda, Alemania. En la periferia fueron los años de la descoloni­ zación, el desarrollismo. Y estaba además la Unión Soviética, no sólo como amenaza militar, sino como alternativa ideológica, como modelo de indus­ trialización acelerada para los países periféricos, y estaba la presión de los partidos comunistas, sobre todo en Francia e Italia. De modo que, a la som­ bra del “socialismo real”, en la mayor parte del mundo comenzaron tres dé­ cadas de lo que por abreviar, de manera un tanto inexacta, podemos llamar el “consenso keynesiano”: educación y salud públicas, elevados impuestos al ingreso, regulación de los mercados, control de cambios, subsidios a la pro­ ducción, seguro de desempleo. Los neoliberales estaban al margen de la dis­ cusión pública. Al margen, pero muy activos. En particular Hayek, que mantuvo con insistencia el proyecto de un centro para la reconstrucción del liberalismo del que se había hablado en el Coloquio Lippmann. Finalmente consiguió el dinero, convenció a un grupo de académicos, a empresarios. Pero el proyec­ to era ya muy diferente: en su organización, en su membresía, y sobre todo en su financiamiento y en su intención, era otra cosa. Mucho más político, más estadounidense, más empresarial y con una ambición mucho más con­ creta también. La reunión que sirvió de arranque para el nuevo proyecto se llevó a cabo en el Hotel du Parc, de Mont Pélerin, frente al lago Lemán, en Suiza, del 1 al 10 de abril de 1947. El propósito lo había enunciado Hayek de modo transparente. Se trataba de “cultivar ciertos estándares comunes de juicio y de moral”, y “elaborar una filosofía de la libertad que ofrezca una alterna­ tiva a las ideas dominantes”. No era, nunca sería, una organización plural, ni un centro académico, sino un grupo político con un programa de largo pla­zo que no admitía dudas. 32 Nuevamente, Hayek lo explica muy bien: “de­ bemos reclutar y entrenar un ejército de luchadores por la libertad, y traba­ jar para formar y guiar a la opinión pública”. A esa primera reunión en Mont Pélerin asistieron 38 invitados. El grupo era muy distinto del que había acudido a París nueve años antes. La selec­ ción había seguido criterios ideológicos bastante estrechos, tenía mucha más importancia la delegación de Estados Unidos, y el proyecto contaba des­ de el principio con financiamiento empresarial, del suizo Albert Hunhold en un principio, y en adelante también del empresariado estadounidense más reacio al New Deal del presidente Roosevelt, de Antony Fisher, y Harold Luhnow, del Volker Fund. La declaración de intenciones con que se cerró 32   El mejor panorama de la historia de la Sociedad Mont Pélerin está en el volumen editado por Phillip Mirowski y Dieter Plehwe (2009), The Road from Mont Pélerin. The Making of the Neo­ liberal Thought Collective, Cambridge, Harvard University Press.