LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 954

PRIMERA DÉCADA DE UNASUR, 2008-2017 969 el acuerdo más importante que “la persona nombrada para el cargo de Secre­ tario General no necesariamente tenía que ser un ex presidente, aunque eso sería lo ideal” (CJEG, 2010:1). Sin duda, con este convenio, los dirigen­ tes del bloque flexibilizaron sus posturas y ampliaron enormemente las posibilidades. Así se comenzaron a barajar muchos nombres: el expresiden­ te uruguayo Tabaré Vázquez (quien se enfrentó a la negativa de Argentina por su antiguo rechazo a Kirchner), la ex presidenta chilena Michelle Ba- chelet (quien se disculpó debido a su nuevo cargo al frente de UN Women), el ex canciller argentino Jorge Taiana e, incluso, el brasileño Marco Aurelio García, asesor del presidente Lula Da Silva. No obstante, las únicas candi- daturas que se oficializaron fueron la colombiana María Emma Mejía, quien había servido como “vicepresidente, ministro de Educación y embajadora en España” (CJEG, 2010:2) y quien entró en competencia directa con la pos- tulación de Venezuela que había presentado formalmente “la candidatura del Dr. Alí Rodríguez, Ministro de Electricidad y presidente de CORPO­ ELEC” (CJEG, 2010:2). Al haber dos candidaturas, las delegaciones debían llegar a un consenso. Para ello, acordaron un receso y programaron una reu­ nión para el día siguiente. Esta segunda sesión nunca se celebró. La competencia entre Colombia y Venezuela por la Secretaría General se mostraba como un episodio más de las constantes fricciones diplomacias entre las dos potencias subregionales latinoamericanas (Morales Ruvalca- ba, Rocha Valencia y Durán González, 2016), pero en esta ocasión se corría el riesgo de polarizar la política regional. Para evitarlo, el CMRE ideó una inusitada y salomónica solución: en su reunión extraordinaria del 11 de marzo de 2011 propuso al CJEG “la designación compartida de la señora María Emma Mejía de Colombia y del señor Alí Rodríguez Araque de Vene­ zuela, como Secretarios Generales de la UNASUR, por un periodo de un año cada uno, en ese orden” (CMRE, 2011). Prácticamente semana y media des­ pués, nueve países habían dado respuesta afirmativa a la propuesta (sólo faltaban Bolivia, Paraguay y Venezuela), pero al no existir veto de su parte, el CDD recomendó que la PPT guyanesa contactara a Emma Mejía “para co­ municarle formalmente su designación como Secretario General, con el fin de poder emprender las coordinaciones necesarias para el inicio de sus fun- ciones” (CDD, 2011a:7). Así, Emma Mejía asumió formalmente funciones el 9 de mayo de 2011 al recibir el instrumento de nominación por parte del presidente Bharrat Jagdeo en su calidad de PTT. Si bien este acuerdo puede ser visto como una triple victoria diplomáti- ca —que reportó réditos políticos tanto para Colombia y Venezuela, como para la región en conjunto—, en realidad se trataba de un paso urgente, pues la UNASUR tenía que hacer frente a dos grandes tareas: 1) por manda­to del CJEG, debía apoyar a la PPT para la redacción de un proyecto de “Re-