LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Página 931

946 JAIME ANTONIO PRECIADO CORONADO I NTEGRACIÓN AUTÓNOMA Y TEORÍAS DEL DESARROLLO Para comprender mejor la integración autónoma, no podemos dejar de lado las posiciones frente a uno de los paradigmas de la modernidad más criti­ cados: la teoría del desarrollo. Lorenzini y Pereyra (2013) ubican tres teorías del desarrollo que llevan el sello de originalidad latinoamericana: el estruc­ turalismo cepalino, inspirado en la visión económica estructuralista de Raúl Prebisch; la teoría de la dependencia, iniciada por Fernando H. Cardo­ so y Enzo Faletto, la cual es criticada por una amplia gama de intelectua­les de corte marxista; y la teoría de la autonomía, que se inspira en planteamien­ tos de reforma del Estado viables frente a la crisis sistémica del modelo de acumulación capitalista. En aras de distinguir la autonomía como ideología o como teoría produc­ to de conceptos rigurosos y sistémicos, Lorenzini y Pereyra (2013) acuden a autores latinoamericanos fundadores de una teoría para la acción estatal: Helio Jaguaribe en Brasil y Juan Carlos Puig en Argentina. Intelectuales y países cuyas políticas exteriores fueron ampliamente influidas por ellos entre los sesenta y los setenta del siglo XX, pero que no fueron replicadas en otros casos de América Latina. Para estos autores, “Helio Jaguaribe propo­ ne un Modelo Autónomo para el desarrollo y la integración de América La- tina (MADIAL) que sea válido teórica y pragmáticamente para alcanzar la autonomía latinoamericana […]” (Lorenzini y Pereyra, 2013). No es lo mismo soberanía que autonomía, pues para Jaguaribe, la alternativa auto­ nómica responde a la inviabilidad de un esquema soberano estatal genera­ lizado, ya que la soberanía, atributo acotado para la comunidad política del Estado nacional, es meramente formal. Jaguaribe concluye, con cierto ánimo pesimista, que si la autonomía es la capacidad del sistema nacional de dirigir y determinar el flujo de insu­ mos y productos entre los subsistemas de la nación, en esa modernidad el Estado no puede pervivir y sólo continuará existiendo de manera formal y retórica, sin soberanía ni autonomía. No obstante la verticalidad del lla­ mado orden mundial, la autonomía para Puig será la máxima capacidad de decisión propia, tomando en cuenta los condicionamientos objetivos del sistema mundial. H ACIA UNA TEORÍA DE LA INTEGRACIÓN AUTÓNOMA DE A MÉRICA L ATINA Y EL C ARIBE En la idea de fortalecer lo que concebimos como integración autónoma lati- noamericana y caribeña, Lorenzini y Pereyra (2013:9) citan a Colacrai (2006),