LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 90
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FERNANDO ESCALANTE GONZALBO
dos cosas que empiezan por no tener nada que ver entre sí, y acaban por
ser, en cuanto tendencias, de sentido antagónico”. 25 La crítica es general. Los
alemanes Röpke y Rüstow, siguiendo las ideas de Carl Schmitt, ven el peli
gro de que en un régimen pluralista el Estado sea capturado por intereses
particulares. Marjolin teme sobre todo la influencia política del proletariado:
“en cuanto el proletariado adquirió suficiente poder para ejercer presión
sobre el Estado de manera determinante, el liberalismo estaba condenado”.
Castillejo pone como ejemplo el caso español en un párrafo notable:
Pero bajo la influencia de las ideas democráticas se dijo que la mayoría era so
berana, y que la ley y el orden legal no son más que la expresión de la voluntad
del pueblo, que en todo momento es libre de decidir sin restricciones. Eso des
manteló el sistema legal en que se fundaba la democracia. En España se dijo:
“ya que somos soberanos, cambiemos las leyes para redistribuir la riqueza”
—“entre las masas”, bajo gobiernos socialistas, “entre los privilegiados”, bajo
gobiernos reaccionarios. Los más temibles demagogos no eran los de baja po
sición económica, sino los que habían llevado una vida más confortable e in
cluso tenían cierta cultura. Estudiaron la situación y dijeron: “Nosotros somos
el soberano”. 26
Es una extraña caricatura del proceso político español de los años de la
Segunda República, pero ésa es harina de otro costal. Para lo que nos inte
resa, está claro que el problema es la intención de redistribuir la riqueza, y
que en la raíz está la idea de que el orden legal “es expresión de la voluntad
del pueblo”. La siguiente intervención es de Louis Rougier, que hace una de
fensa de la democracia liberal, “fundada en la limitación del poder del Esta
do, el respeto a los derechos del hombre y del ciudadano, la subordinación
de los poderes legislativo y ejecutivo a una instancia jurídica superior”. 27
La alternativa es la democracia socializante, que afirma “la soberanía de la
masa”, y que mediante la demagogia desemboca fatalmente en el totalita
rismo.
La democracia liberal, la que preconizan todos ellos, está fundada en el
derecho, un derecho que escapa a la “soberanía de la masa”. No está claro
el fundamento que pueda tener ese derecho. Pero sí que en términos prácti
cos tiene que poner límites a lo que la mayoría puede decidir con respecto
a la organización económica.
El programa neoliberal está completo.
José Ortega y Gasset (1993), “Ideas de los castillos, liberalismo y democracia” [El Especta
dor, 1926], Obras completas, Madrid, Alianza Editorial, vol. 2, p. 424.
26
Ibidem, p. 68.
27
Ibidem, pp. 68-69.
25