LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Página 89

ORÍGENES DEL NEOLIBERALISMO 89 la crisis no es sólo económica, sino vital, manifiesta la carencia básica del sistema liberal, que es un mecanismo de integración profunda porque “no sólo de pan vive el hombre”. Y pone como ejemplo la satisfacción del cam­ pesino, que vive de su tierra, “una tierra que ha heredado y en la que pien­ sa morir, legándola a sus descendientes”, y la insatisfacción de los obreros de las fábricas modernas. La reacción de Mises es tajante, áspera. En resumen dice que no hay más que la economía y que los demás factores son irrelevantes. Dice que la idea de que los campesinos sean más felices es “un prejuicio romántico”, desmen­ tido por el hecho de que millones de campesinos han abandonado el cam­ po para vivir en las ciudades y trabajar como obreros. Rüstow explica bien el desencuentro: […] es innegable que en nuestro círculo están representados dos puntos de vista diferentes [...] algunos piensan que no hay nada fundamental que criti­ car o cambiar en el liberalismo [...] Otros buscamos la responsabilidad de la decadencia dentro del propio liberalismo. A lo largo de todo el coloquio, la actitud de todos es parejamente elitista. Son constantes las alusiones a “las masas”, todas despectivas: “las masas es­ tán dispuestas a abandonar su libertad” (Rougier), “las masas desnutridas se entregan completamente al dictador” (Marlio), “las masas tienen cierta inclinación hacia la crueldad, la venganza y hasta el sadismo” (Mises), “el espíritu de imitación, que es típico de la masa” (Baudin). Están en el am­ biente, es palpable, las ideas de Ortega y Gasset. 24 Castillejo habla de la responsabilidad de la “minoría rectora”, de la necesidad de “elevación mo­ ral de las minorías dirigentes”. En general, el problema que se les plantea es el de la ignorancia de las masas, su incapacidad para entender los pro­ blemas económicos, y por eso se proponen educarlas (y educar también a las elites, por cierto). No es sorprendente el elitismo. Están convencidos, todos, de que hay una manera correcta de entender los asuntos económicos, una manera correc­ ta, científica, de organizar la economía. Ahora bien, por ese camino llegan a una crítica explícita de la democra­ cia. La anuncia Castillejo en su primera intervención: “cuando la democracia se vuelve absoluta [...] el liberalismo es también antidemocrático”. No es difícil sentir también ahí un eco de Ortega: “liberalismo y democracia son una respuesta a la profunda crisis de la República de Weimar, y en la posguerra daría lugar a lo que se llamó “economía social de mercado”, según la expresión de Alfred Müller-Armack. 24  La traducción inglesa de La rebelión de las masas se publicó en 1932, la traducción france­ sa en 1937 (por lo visto, gracias a gestiones de Raymond Aron).