LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 88

88 FERNANDO ESCALANTE GONZALBO seguridad social. La propuesta es de Lippmann: el orden liberal “no exclu­ ye que una parte del ingreso nacional se destine a propósitos colectivos”, entre ellos la seguridad social, los servicios sociales y la educación. No piensa que el fondo sea discutible, por eso se preocupa sobre todo de los de­ talles técnicos del arreglo fiscal. Los demás aceptan la idea en la última sesión sin mayores discusiones, pero sin prestarle tampoco mucha atención. En realidad, las diferencias son serias, insalvables, de hecho. Lippmann, Mar­ lio, Condliffe, piensan que hay que hacer algo para paliar las consecuencias adversas del funcionamiento del sistema económico: “desde un punto de vista económico, dice Marlio, eso son sólo ‘perturbaciones’, pero desde un punto de vista humano y social son males y pérdidas, daños”. Y algo hay que hacer para remediarlos. La postura de Rueff es muy distinta, porque no piensa que esos daños sean producto del funcionamiento normal del mercado, sino de la interferencia de los gobiernos. Según su argumento, la crisis “ha sido tan amplia por todo lo que se ha hecho para tratar de frenarla”; el desempleo, en particular, es consecuencia de que el Estado haya intervenido para “mantener el nivel de los salarios”, alternado el mecanismo de los precios; en resumen: “todas las intervenciones del Estado en el terreno económico tienen como consecuen­ cia el empobrecimiento de los trabajadores”. Y por eso no le entusiasma ninguna forma de gasto social. Mises y Hayek remachan la misma idea: “el desempleo, como fenómeno masivo y de larga duración, es la consecuen­ cia de una política que pretendía mantener los salarios en un nivel más alto del que resultaría de las condiciones del mercado”, dice Mises. En cuanto al seguro de desempleo, Hayek afirma que un sistema generoso tendría como consecuencia que “los trabajadores no buscarían empleo” y, por lo tanto, propone como modelo las leyes de pobres de Inglaterra. En todo caso, cuando se trata de establecer la agenda concreta, en la úl­ tima sesión, no se habla del asunto. La discusión más interesante, desde un punto de vista filosófico, la de más calado, es la que sostienen Rüstow y Mises sobre el significado último de la crisis. Es la sesión dedicada a las causas psicológicas, sociológicas, políticas e ideológicas de la decadencia del liberalismo. En la ponencia ini­ cial expone Rüstow las tesis básicas del “ordoliberalismo”, 23 es decir, que  Es una tradición de pensamiento característicamente alemana, cuya idea central es que es necesario recuperar los valores de la sociedad tradicional, que ha sido devastada por la sociedad industrial, la masificación. Según una formulación de Wilhelm Röpke: “[…] es muy importante disponer de una economía bien ordenada, productiva y justa, pero es por lo menos tan importan­ te el cómo les va en ella a los individuos desde el punto de vista moral, espiritual y del de todos aquellos aspectos que dan auténtico sentido a la vida y son el supuesto previo de su felicidad”, Röpke (1988), La teoría de la economía, Madrid, Unión Editorial, p. 247. Fue muy obviamente 23