LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 86
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FERNANDO ESCALANTE GONZALBO
liberalismo, amenazado como está por el ascenso de los regímenes totalita
rios. Para eso se ha convocado el coloquio. El problema consiste en saber qué
liberalismo se ha de recuperar y cómo. Las posturas difieren, hay matices
que importan, pero en lo fundamental el punto de partida es una crítica
muy explícita del liberalismo clásico. Para todos es un hecho que está en de
cadencia (es la expresión que emplean casi siempre). Algunos lo juzgan
con más benevolencia, y piensan que no hay nada fundamental que cambiar:
Mises, Rueff. Otros son mucho más severos, empezando por Lippmann, que
lo descarta como anticuado sin darle muchas vueltas. Robert Marjolin, Au
guste Detoeuf, piensan que las nuevas circunstancias lo hacen impractica
ble; Rüstow señala defectos “espirituales”, también Louis Baudin.
En resumen, vienen a convenir en un programa que se desprende de dos
premisas básicas. Primera, es necesario un Estado fuerte, que intervenga pa
ra proteger y garantizar el funcionamiento del mercado. Segunda, los dere
chos económicos deben tener prioridad sobre los derechos políticos. Las
dos se explican de varias maneras a lo largo de las discusiones. Lo interesan
te es que prácticamente ninguno de los asistentes tiene dudas. Bien: en esas
dos premisas está contenido lo fundamental del programa neoliberal.
Louis Rougier lo explica con perfecta claridad al término de la primera
sesión: “el criterio del liberalismo es el libre juego de los precios”. Es claro
que no es el liberalismo de Stuart Mill, ni el de Tocqueville o Cavour, o Be
nito Juárez. Es algo distinto, donde el funcionamiento libre del mercado
tiene prioridad, y no puede estar sometido a las veleidades de la política. Es
el neoliberalismo.
Aparte de eso, hay también un acuerdo básico sobre el modo de plantear
el problema, como una disyuntiva clara, simple, definitiva, sin medias tintas:
economía de mercado o economía planificada, la libertad o el totalitarismo.
No es un asunto menor. Esa convención retórica, por llamarla así, va a ser un
recurso frecuentísimo y muy eficaz. Sobre todo porque pone la base para el
argumento de la pendiente fatal, que hizo popular Hayek en Camino de ser
vidumbre, y que resuena en varias de las intervenciones del coloquio. La idea
es muy sencilla: la menor interferencia con el funcionamiento libre del mer
cado es el primer paso en el camino hacia el totalitarismo, normalmente se
empieza por algo pequeño, salario mínimo, control de algún precio, control
de cambios, e inevitablemente se camina hacia la planificación central y la
supresión del mercado. 20 La discusión sobre los monopolios es muy ilustra
20
Por supuesto, es un argumento contra las políticas keynesianas, contra la economía mix
ta. Un argumento falaz, como señaló el propio Keynes en una carta a Hayek. Las dos formas
puras: o sólo mercado o sólo Estado son posibilidades lógicas, que no pueden existir en la prácti
ca, Hayek lo dice explícitamente. Por lo tanto, siempre habrá alguna combinación, con mayor
o menor participación del Estado. Pero las diferencias serán cuestión de grado, nada más.