LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 846

858 RICARDO V. SANTES-ÁLVAREZ la reducción de obstáculos al libre flujo de bienes, capital y servicios (Balz, 1990; Mumme, 1993; Robey, 1999). Así, el TLCAN tomó forma; no obs- tante, una cosa quedaba clara: los gobiernos del bloque no podían evadir el tema ambiental. Pretendiendo satisfacer las encendidas demandas de la comunidad am- biental —que a la sazón mostró gran reluctancia sobre el inminente tratado comercial—, los negociadores del TLCAN dieron noticias positivas en la materia; mediante un instrumento paralelo, el Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte (ACAAN), se comprometieron a fortale- cer la cooperación y mejorar los estándares y medidas de aplicación de sus leyes. Se propusieron alcanzar el desarrollo sustentable en la región por vía de estrategias para preservar, conservar y mejorar el ambiente con el apo- yo de políticas ambientales y económicas (Santes-Álvarez, 2009). La Comi­ sión de Cooperación Ambiental, con sede en Montreal, fue fruto de ese impulso “verde” que acompañó al TLCAN; hasta hoy, su misión ha sido proteger, conservar y mejorar el ambiente regional. Pese al ánimo de colaboración, desde la noticia dada por los presiden- tes Salinas, Bush y Mulroney del interés por concretar el acuerdo comercial, la nota roja ambiental se atribuyó a la parte mexicana. No sin fundamento, por cierto, pues las fallas, debilidades o insuficiencias del país en ese rubro eran evidentes. México tenía el compromiso de realizar esfuerzos mayúscu­ los para mejorar no sólo su infraestructura, sino su marco institucional (organizacional y jurídico, con los consabidos estándares ambientales) y así mantener buen cartel con sus pares de Norteamérica. Como consecuen- cia de este debate, en el contexto de la relación bilateral, México y Estados Unidos acordaron —en noviembre de 1993— la creación de la Comisión Ecológica Fronteriza (Cocef) y del Banco de Desarrollo de América del Norte (Bandan), con sedes en Ciudad Juárez, Chihuahua, y San Antonio, Texas, respectivamente. La misión de la Cocef fue asistir a las entidades pú- blicas estatales y locales, y los inversores privados para desarrollar proyec- tos en infraestructura ambiental. Por su parte, el Bandan tuvo la función de facilitar las inversiones públicas y privadas en proyectos de infraestructura en la frontera, que hubieran sido certificados por la Cocef (Santes-Álvarez, 2009). Con el Acuerdo de La Paz y la fortaleza del TLCAN, en la región fronte­ riza se ha conformado un andamiaje institucional cuya finalidad es atender de mejor manera los problemas del ambiente compartido. Los programas Frontera XXI, Frontera 2012 y Frontera 2020, han sido instrumentos de un modelo de gestión bilateral. Se enfatiza que con Frontera XXI se crearon nueve grupos de trabajo: Agua, Recursos Naturales, Salud Ambiental, Re- siduos Sólidos y Peligrosos, Calidad del Aire, Planeación de Contingencias