LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 83

ORÍGENES DEL NEOLIBERALISMO 83 g ­ o la impresión 17 de que el invitado preferido hubiese sido José Ortega y Gasset, que además estaba en París en 1938. Las ideas de Ortega surgen una y otra vez en las discusiones del coloquio. Pero Ortega estaba enfermo, se sometería a una operación sería de la vesícula dos meses más tarde, aparte de que quisiera evitar comprometerse políticamente. 18 Conjeturo que se es­ cogió a Castillejo porque era secretario de la Junta de Ampliación de Estu­ dios, encargada de promover la investigación científica en España mediante un programa de intercambio con universidades europeas, y era además miembro de la Comisión Internacional para la Cooperación Intelectual, de la Sociedad de Naciones. Y era importante que hubiese un español: España estaba en guerra, allí se enfrentaban el comunismo y el fascismo, era el lu­ gar en que poner a prueba las ideas de todos: un caso ejemplar, al que re­ curren varios de los asistentes en sus intervenciones. En la reunión, que se conocerá en adelante como el Coloquio Lippmann, se buscaba establecer una nueva agenda para el liberalismo. El motivo básico no admitía dudas, se trataba de la defensa del mercado, del mecanis­ mo de precios como única forma eficiente de organización de la economía, y la única compatible con la libertad individual, pero también, con la misma energía, se trataba de la defensa del Estado de Derecho: leyes estables, prin­ cipios generales, inalterables, y un sistema representativo. En las conclusio­ nes también se admitía, como parte de una solución de compromiso, que podía ser necesario —aunque fuese de modo transitorio— algún sistema de seguridad social con financiamiento público. En las sesiones se propuso, y se aceptó, la idea de crear un Centro Interna­ cional de Estudios para la Renovación del Liberalismo. No se llegará a or­ ganizar, porque en un año estallará la nueva guerra y durante algún tiempo no habrá recursos ni ánimo para eso. Se discutió igualmente en 1938 el nom­ bre que podría adoptar el movimiento. Rueff propuso “liberalismo de iz­ quierda”, Boudin sugirió “individualismo”, Rougier prefería “liberalismo positivo”, finalmente, a propuesta de Rüstow, se optó por “neoliberalis­ mo”, pa­ra dejar claro que no se trataba del liberalismo clásico, mancheste­ riano, pero tampoco del Nuevo Liberalismo de Hobhouse y Hill Green. El nombre además era sencillo, directo. El acuerdo básico, punto de partida para la renovación del liberalismo, era la restauración del mercado. Aparte de eso, los participantes del colo­ quio estaban de acuerdo en la necesidad urgente de combatir el “colectivis­ mo”, y casi todos denunciaron los riesgos de las políticas de reactivación 17  Javier Zamora, biógrafo de Ortega, me dice que efectivamente fue invitado, pero que no hay constancia en la correspondencia de la negativa de Ortega. 18  Javier Zamora Bonilla (2001), Ortega y Gasset, Barcelona, Plaza y Janés, p. 431.