LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 826
838
MIRIAM ALFIE COHEN, ÓSCAR FLORES JÁUREGUI
ambientalistas pro-TLCAN exigieron la formación de una comisión bien
financiada y con un proyecto de limpieza de la frontera que pudiera acceder
a fondos de entre 30 y 70 millones de dólares para que COCEF se hiciera
cargo de los efectos de la degradación ambiental y la limpieza de la zona
fronteriza (Faber, 1998:234).
Con la firma del TLCAN, ambos gobiernos acordaron canalizar tres mil
millones de dólares para complementar los fondos existentes y promover
una mayor participación de capital privado en infraestructura ambiental.
El diferente nivel de desarrollo económico de los tres países del TLCAN
implica financiamiento y prioridades ambientales distintas. En 1999, Esta
dos Unidos gastó 30 dólares per cápita en cuestiones ambientales, Canadá
13.5 y México nueve (Hufbauer et al., 2000). Por su parte, el grupo ambien
talista Sierra Club estimó que el costo para combatir el deterioro ambiental
fronterizo en 1993 era de 20.7 mil millones de dólares, mientras el gobierno
de William Clinton sólo destinó ocho (Alfie, 1998).
De igual manera, BANDAN ha sido foco de fuertes críticas, pues no ha
podido determinar el financiamiento de proyectos sobre la base de una tasa
comercial. Hasta hoy, los costosos programas de infraestructura ambiental
provocan que las comunidades pobres de Estados Unidos y, en su mayoría
las mexicanas, carezcan de fuentes de ingresos para rembolsar los préstamos
recibidos. Para 2006, BANDAN había aprobado y financiado 88 proyectos de
infraestructura ambiental con 675 millones de dólares en préstamos y sub-
venciones; el costo total ascendió a 2.5 mil millones de dólares (Ganster y
Lorey, 2006).
El desarrollo de COCEF y BANDAN no ha sido fácil, la falta de flujo
continuo de dinero, la incapacidad de escuchar a diversos grupos ambien-
tales, el impresionante déficit en infraestructura ambiental fronteriza, el
crecimiento exponencial de la población, la falta de planeación urbana,
la focalización de Estados Unidos en cuestiones de seguridad nacional y la
violencia en la frontera mexicana, son tan sólo algunos elementos que han
mermado la labor de estas agencias ambientales.
A pesar de todo ello, se puede argumentar que estas agencias han con-
tribuido en la construcción de infraestructura ambiental fronteriza mejo-
rando la vida de miles de habitantes de la región en aspectos relacionados con
agua y drenaje. “Para el año 2000, se esperaba que México pudiera proveer
de agua potable al 93% de su población fronteriza, 75% en drenaje y 81% en
infraestructura de tratamiento de aguas residuales” (Hufbauer et al., 2000).
En un informe preliminar hacia junio de 2016 se informó que se habían
certificado unos 260 proyectos, de los que un 80% fueron financiados por
el BANDAN, principalmente en asuntos relacionados con agua en beneficio