LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 821
VEINTICINCO AÑOS DE VIDA DE LAS AGENCIAS AMBIENTALES BINACIONALES
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industria maquiladora contaminante que no cuidó y protegió el ambiente
y la nula regeneración de los recursos naturales, dio como resultado un de
terioro importante de las condiciones de vida de los habitantes de la frontera
del lado mexicano. El 90 % de la población fronteriza reside en catorce pa
res de ciudades hermanas interdependientes. Durante los últimos 20 años,
esta población ha crecido rápidamente hasta alcanzar más de 11.8 millones
de habitantes. Ello ha tenido como resultado un desarrollo no planificado,
mayor demanda de suelo y de energía, creciente congestión de vialidades,
incremento en la generación de residuos, infraestructura de tratamiento y
disposición de residuos sobresaturada o insuficiente, y mayor frecuencia
de emergencias químicas. Mientras tanto, los residentes de áreas rurales
padecen por la exposición al polvo, el uso de plaguicidas, el insuficiente su-
ministro de agua y la falta de infraestructura para el tratamiento de residuos
(Frontera 2012: Programa Ambiental México-Estados Unidos, ).
Durante más de 30 años, la zona fronteriza ha experimentado un crecimien-
to espectacular tanto de población como en industrialización. Lamentable-
mente, la capacidad de infraestructura de la región no ha seguido el mismo
ritmo, los resultados son visibles en las inadecuadas instalaciones para el
suministro de agua, el tratamiento de aguas residuales y la disposición final de
residuos peligrosos. El problema en el lado mexicano de la frontera es resul-
tado, principalmente, de la falta de planeación urbana, la incertidumbre de
flujos de fondos federales y el limitado presupuesto municipal para empren-
der obras (Hufbauer et al., 2000:39).
En la década de 1980, la situación ambiental fronteriza ya deteriorada
empezó hacerse patente aún para los estadounidenses. El aumento de la
contaminación en cuencas atmosféricas y los daños por residuos de aguas
urbanas comenzaron a notarse visiblemente. Por primera vez los resi-
duos sólidos fueron motivo de preocupación en ambos lados de la frontera.
Esta situación regional pasa a ser de interés binacional y hace que los dos
gobiernos involucrados negocien y actúen en diferentes momentos con
distintas estrategias.
En este contexto se firma el Tratado de la Paz en 1983, el cual pretendió
“[…] constituir el marco legal para prevenir, reducir y eliminar fuentes con-
taminantes de aire, agua y suelo, dentro de una franja de cien kilómetros
de ancho a ambos lados de la línea fronteriza” (Tratado de la Paz, 1983:16).
El fin de este acuerdo fue abordar las problemáticas ambientales y de
salud en la región fronteriza. Dicho convenio es la base para la cooperación
binacional en el cual la SEMARNAT y la EPA fungen como coordinadores
nacionales para la toma de acciones. Tal vez, el logro más importante del