LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 820

832 MIRIAM ALFIE COHEN, ÓSCAR FLORES JÁUREGUI Para Bustillos (2004), compartir información en relación a este preciado recurso entre ambos países debe involucrar avances tecnológicos, proyec- ciones demográficas, infraestructura, tecnología de purificación y desali- nización y usos de agua subterránea, entre otros. Elementos clave de una nueva negociación en la materia. Crecimiento demográfico e industrialización. El Tratado de La Paz (1983) Es a partir de la década de los sesenta que la región fronteriza entre México y Estados Unidos experimenta cambios relevantes tanto en materia econó- mica como en el ámbito demográfico, estos dos factores tendrán conse- cuencias ambientales evidentes en la región. En primer lugar, cabe señalar el Programa Bracero (1942-1964) que fomentó un explosivo crecimiento demográfico en la región. De la misma manera, después de la Segunda Gue­ rra Mundial, las constantes migraciones internas en Estados Unidos (Sun- belt Migration) generaron un vasto crecimiento poblacional en los es­tados fronterizos de ese país. En segundo término, a mediados de 1960, cuando el Programa Bracero terminó, el gobierno mexicano impulsó el Programa Nacional Fronterizo, el cual intentó que el lado mexicano de la frontera fuera más atractivo a con- sumidores y turistas estadounidenses, y que los productos mexicanos lle- garan y estuvieran al alcance de los consumidores nacionales. Al mismo tiempo, el gobierno mexicano puso en marcha el Programa de Industriali- zación Fronteriza que promovió el esquema maquilador en la región. Para el año 2000, aproximadamente 1.3 millones de trabajadores estaban contratados en la industria maquiladora, de ellos 82.7% (aproximadamente 1.02 millones de trabajadores) estaban viviendo en estados fronterizos. El sector manufacturas y ensamblaje se convirtió en el pivote más importan- te de la economía en la frontera mexicana (SCERP, 2002). La planta productiva destinada a la maquila abarca poco más de 600 empresas en el país, de las cuales 543 están ubicadas a todo lo largo de la frontera norte, destacando Ciudad Juárez y Tijuana con el mayor número de ellas. Más del 90% son empresas extranjeras y unas cuantas de capital nacional. Absorben dentro de su planta productiva un promedio aproxi- mado de 200 mil obreros, de los cuales más del 70% son mujeres. Ocupan espacios geográficos de mayor rentabilidad y solamente integran al capital nacio­nal el 3% de su total. Su producción se basa en mano de obra barata e incentivos fiscales (Delgadillo, 2012). La insuficiente cantidad de servicios públicos para una población en constante expansión, una urbanización deficiente y poco planificada, una