LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 819
VEINTICINCO AÑOS DE VIDA DE LAS AGENCIAS AMBIENTALES BINACIONALES
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marcaron el inicio de la preocupación ambiental dentro de la agenda bilateral
México-Estados Unidos con la creación de la Comisión Internacional de
Límites y Aguas (CILA 1889, 1944). En tiempos recientes, la acelerada ex-
pansión demográfica de esta zona, la demanda de diversos usuarios —como
el municipal e industrial, aunado al sector tradicional (agrícola)— y el cons-
tante crecimiento de las ciudades, han provocado —junto con la sequías
cada vez más frecuentes— una escasez del recurso y situaciones de conflic
to entre ambos países.
El crecimiento urbano y los estilos de vida inciden de manera decisiva
en la modificación de los patrones de consumo de agua a ambos lados de la
frontera: mientras que en Estados Unidos el promedio es de 615 litros por
segundo al día, en México es de 435 litros, y se espera aumenten en la me-
dida en que mejoren los niveles de vida de las localidades fronterizas, en
especial las mexicanas (Westerhoff, 2003).
Las presiones que vive la relación bilateral en esta materia están ligadas
a diversas demandas relacionadas con el cauce del río Colorado, el cual
suministra agua a siete estados de la Unión Americana, diez tribus indias
en los Estados Unidos y a dos estados en México, con un total de 27 millo-
nes de usuarios (Ganster y Lorey, 2006). Asimismo, las proyecciones para el
año 2020 indican que la población dependiente del agua del Colorado será
de más de 38 millones de personas en Estados Unidos y de alrededor de
seis millones en México (Coronado, 1999; Peach y Williams, 2003).
Por otra parte, los complejos ecosistemas localizados a lo largo de la
cuenca del río Bravo/Grande han sido sustancialmente modificados por las
actividades humanas, en particular por la construcción de las grandes pre-
sas y la práctica de la agricultura. El sobreuso de las aguas del río es tan
intenso que en la temporada de estiaje, el caudal desaparece completamen-
te. Otro efecto de la sobreexplotación es el alto nivel de contaminación
química y biológica derivada de las descargas al sistema de drenaje en las
localidades urbanas (Ganster, Sweedler y Noris, 2003), así como la salini-
zación de los suelos agrícolas debido a la gran cantidad de agroquímicos
que se utilizan en la cuenca y se depositan en las partes más bajas (Cervan-
tes, 1993).
Ejemplo de fragilidad ambiental y posibilidad de conflicto entre los dos
países son los sucesos ocurridos en 1990 en torno a la sequía en varios
estados de la República mexicana y en Texas, provocando tensión, incon-
formidad y dificultades con nuestros vecinos del norte. El agua es un asun-
to candente en la región, y si bien CILA ha centrado su atención sobre los
recursos hídricos de cada país, poco ha logrado en la planeación y manejo
conjunto de aguas internacionales entre los dos gobiernos federales.