LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 80

80 FERNANDO ESCALANTE GONZALBO e independiente que debería ser un derecho para todos los ciudadanos de una sociedad libre [...]. 7 De modo que eso tiene que ser responsabilidad del Estado. El panorama se complicó todavía más con la Primera Guerra Mundial, por dos razones. Una, fue la primera guerra total, que comprometió masas de cientos de miles de soldados, millones, y requirió una cantidad gigantesca de recursos, por cuyo motivo todos los Estados combatientes tuvieron que intervenir para controlar la producción, la distribución y la venta de toda clase de bienes, y tuvieron que regular el trabajo como nunca antes. No era fácil des­ pués, una vez que se había visto que era posible el control político de la eco­ nomía, no era fácil, digo, volver atrás y dejar que el mercado funcionase sin trabas. 8 Fundamentalmente, y es la segunda razón, porque se había moviliza­ do a millones de hombres para el combate, se les había exigido un sacrificio inmenso por la patria, y no se les podía devolver a la vida civil en las mis­ mas condiciones de subordinación en que estaban antes. El caso es que después de la Gran Guerra se inicia lo que Élie Halévy llamó “la era de las tiranías”, prolegómeno de lo que llegaría veinte y treinta años después. La crisis de 1929 fue el momento definitivo. Provocó la conmoción polí­ tica e ideológica que se sabe, sobre todo porque produjo un desempleo ma­ sivo en todos los países europeos y en Estados Unidos. Ya no se trataba de que pudiese sobrevivir un liberalismo más o menos puro, eso quedaba descartado, sino sencillamente de que sobreviviera la economía de mer­ cado. En todos los países industrializados se intentó reactivar la economía, con más o menos éxito, con más o menos intensidad, mediante el gasto pú­ blico, y se trató de paliar algunas de las consecuencias más graves de la depresión. Fue lo que en Estados Unidos, bajo la presidencia de Franklin D. Roosevelt, se llamó el New Deal, y lo que en general se identifica con el pen­ samiento económico de John Maynard Keynes. A todo ello hay que sumar el nuevo horizonte que se había abierto a partir del triunfo de la revolución bolchevique en Rusia, en 1917, el entu­ siasmo que inspiraba el nuevo régimen y el crecimiento de los partidos comunistas en toda Europa. También, por supuesto, el auge del fascismo y del nacionalsocialismo, con numerosas variantes nacionales prácticamen­ te en todo el continente, desde Falange Española hasta Acción Francesa o la British Union of Fascists de Oswald Mosley. En Estados Unidos Sinclair Lewis advertía de la amenaza en It can’t happen here (1935).  Leonard T. Hobhouse, Liberalism, Proyecto Gutenberg, edición electrónica, p. 43.  Por esa razón dice Eliè Halèvy que la Gran Guerra señala el inicio de la época de las tiranías. Véase Elie Halèvy (2016), L’Ère des tyrannies. Études sur le socialisme et la guerre, París, Les Belles Lettres. 7 8