LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 775

REFORMA LABORAL EN MÉXICO 2017 785 ral para que éste se ajustara en el futuro a las necesidades del país, enten­ diendo que el bienestar de la población debía ser de interés común. Para lograr estos avances, señalaron que se requería superar los vicios corpora­ tivos y las prácticas de simulación que impedían un verdadero diálogo productivo entre trabajadores y empresarios, y que en consecuencia había la necesidad de incluir políticas públicas que coadyuvaran a un proceso de modernización integral. También destacó el reclamo de contar con un sis­ tema de justicia que no estuviera controlado por el Poder Ejecutivo Federal o local, y que —en cambio— podrían ser jueces de lo social, laborales, in- dependientes o vinculados al Poder Judicial, señalando que lo importante era que el juzgador no estuviera controlado como sucedía con las Juntas de Conciliación y Arbitraje (formalmente tripartitas, pero siempre sujetas a la con- signa del Poder Ejecutivo Federal o local). 1 En fin, ante el fracaso de las negociaciones se generaron varias iniciativas de ley de reforma laboral, que —en resumen— respondieron a dos visiones del mundo del trabajo distintas. El sector democrático reclamaba, además de la desaparición de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, la creación de un Registro Público Nacional de Sindicatos y Contratos Colectivos, y de un Ins- tituto de Salarios Mínimos, Productividad y Reparto de Utilidades. La se­ gunda visión consistía en poner en el centro la flexibilización del mercado de trabajo y la reducción de garantías para los trabajadores, así como la inclu­ sión de reglas colectivas que permitieran consolidar los llamados contratos de protección patronal. La posibilidad de cambio en el sistema de justicia ni siquiera se admitió como tema de diálogo. L A REFORMA LABORAL DE 2012 La reforma laboral de 2012 tuvo como punto de partida una iniciativa pre­ sidencial de Felipe Calderón, que contó con el apoyo de Javier Lozano —entonces secretario de Trabajo—, la cual era sumamente lesiva para los trabajadores. Sugería, por ejemplo, la posibilidad de la subcontratación con tan sólo cubrir los derechos mínimos expresados en el salario y la seguridad social, pretendía abaratar el despido mediante la limitación de los sala- rios caídos en caso de juicio —culpando a los trabajadores de la lentitud de las Juntas de Conciliación y Arbitraje (JCA)— y, en general, hacía suyas las pretensiones empresariales del sector más conservador. 1 La inoperancia del sistema de justicia fue acreditada por múltiples ejemplos en estas comi­ siones, a propósito de la parcialidad de dichas instancias y la gigantesca influencia que ejercía el sector empresarial en sus decisiones.